archivo

Archivos diarios: julio 25, 2010

Una de las situaciones que más cansancio me ha producido desde siempre ha sido el tráfico mental fuera del horario de trabajo.

¿Qué es para mi? Darle vueltas a datos, situaciones y tareas que van desde lo más nimio hasta algunas más importantes, en momentos en los que debería estar descansando y disfrutando de mi tiempo libre, lo cual además de perjudicar a la calidad de nuestro día a día, perjudica considerablemente la productividad ya que una mente cansada no es productiva y una mente preocupada tampoco lo es.

Lo más importante de todo es entender que ninguna circunstancia por grave que sea provoca el tráfico mental, somos nosotros mismos lo que lo hacemos, lo que lo provocamos y lo que lo sufrimos. Es nuestra mente y por tanto nosotros los que de la misma forma que generamos el problema tenemos la posibilidad de solucionarlo o que no exista. ¿Qué no es fácil? Cierto, no lo es, ya que está imbricado en la personalidad de muchos de nosotros la sensación de responsabilidad por la que todo vaya bien.

No obstante, existen ciertas estrategias que permiten reducir o limpiar completamente el tráfico mental (habrá situaciones donde si el problema es muy grande cueste mucho más o no sea posible). Posiblemente ninguna de ellas proporcione la solución completa, pero si sumamos los efectos de cada una, seguro que notaremos una reducción importante del tráfico mental:

1) No por darle más vueltas a un problema en la cabeza se va a resolver antes.

2) Ser conscientes de que la mayoría de los problemas son menos importantes o tienen ménos trascendencia de la que nosotros le damos.

3) Teniendo en mente que existen tareas que se tienen que realizar en una fecha límite, la mayoría de las veces que se supera dicha fecha no pasa absolutamente nada y menos pasa si además la dificultad de la tarea ha impedido hacerlo a tiempo (la misma persona que te la ha encargado, es consciente en la mayoría de los casos de ello). Hay que respetar las fechas siempre que se pueda, pero hay que impedir que precisamente las fechas supongan un lastre, ya que se convierten en una carga en el momento en que pensamos más en ellas que en lo que realmente tenemos que hacer.

4) Si le damos vueltas a tareas porque creemos que la vamos a olvidar, anótalas en tu cuaderno de trabajo o en la herramienta que utilices a tal efecto y si alguna tarea es más prioritaria que otras señálalo exprésamente. Esta estrategia pese a lo simple que es resulta de lo más efectiva.

5) Tener ocupaciones extralaborales: hacer ejercicio, desarrollar hobbies, estar con amigos, con tu pareja, etc… hacen que tu atención se dirija a otra parte.

6) La meditación, entendiéndose esta como la posibilidad de controlar lo que pasa por nuestra cabeza, convirtiéndonos en observadores de nosotros mismos, sin dar la posibilidad a que pensamientos entren en nuestra cabeza, dejando la mente en blanco. Yo descubrí la meditación cuando empecé a practicar yoga y la verdad es que los resultados que se obtienen con la misma son espectaculares.