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Archivos diarios: julio 27, 2010

Que otros sean los que tomen las decisiones por nosotros puede ser lo más cómodo, ya que se está delegando en ellos la responsabilidad de que las cosas salgan bien o salgan mal.

A veces tendremos que acatar las decisiones que otros tomen, ya sea porque se realizan sobre una materia o sobre un tema del que no somos competentes o bien directamente porque es su responsabilidad tomar esa decisión.

El problema está cuando la decisión es cosa nuestra y no la queremos tomar, nos da miedo de equivocarnos, nos da miedo la responsabilidad. Y es un problema porque sin tomar decisiones no hay crecimiento posible, ya que estamos al pairo de los demás y planos en cuanto a iniciativa, y al final eso es peor que tomar una mala decisión, ya que por lo menos de estas se puede aprender. Otro problema de no tomar decisiones cuando realmente nos corresponde a nosotros es dejar que otros sean los que lleven el timón de lo que va a pasar más adelante, cuando lo mismo quien ha tomado la decisión por tí no se juega nada en el asunto y si sale mal quien va a pagar los platos rotos eres tú.

Para tomar decisiones no hace falta ser director general de tu empresa, cualquiera dentro de su ámbito de actuación puede tomarlas dentro de su parcela de actuación, ¿qué te puedes equivocar? no importa, lo que sí importa es que ese miedo te impida crecer y te convierta en un robot que sólo recibe instrucciones y las procesa.