Nuestras propias barreras

En este artículo quiero poner un ejemplo que puede ser interesante para darnos cuenta de que realmente lo difícil no son los objetivos o los competidores sino convencernos a nosotros mismos de que es posible.

Supongamos que somos jugadores de fútbol y no conocemos cómo es el portero del equipo rival y se plantean las siguientes situaciones:

1) El entrenador nos enseña un video de una hora de duración con las mejores paradas del portero.

2) El entrenador nos enseña un video de una hora de duración con una recopilación de los goles que le han metido al portero (priorizando los más tontos y fáciles de parar).

Sabiendo que en ambos videos serían reales, solo que uno recoge los mejores momentos y otro los peores. ¿Cuál de las dos situaciones favorecería más a nuestro equipo, aún sabiendo que enseñando un video u otro el portero sería el mismo?.

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