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Archivos diarios: septiembre 1, 2010

La diferencia entre un resultado regular y uno bueno está en los detalles, la diferencia entre un resultado bueno y uno excelente sigue estando en los detalles. Por extraño que parezca, tenerlos en cuenta no requiere un esfuerzo excesivo, darle el acabado que necesita un desarrollo o un servicio es simplemente una fracción del trabajo total realizado y la diferencia en el resultado será sensible.

Hay veces que no nos damos cuenta de los detalles, pero hay otras en que conocemos que tal o cual aspecto se podría haber hecho mejor y también somos conscientes de que tampoco requeriría mucho más esfuerzo ponerlos en condiciones. Tanto si nos damos cuenta como si no (a veces no detectamos en cuenta estas posibles mejoras o correcciones simplemente porque no revisamos lo que hemos hecho con suficiente detenimiento o en la organización no está implantado ese proceso de revisión) si no se valoran esos detalles estaremos dejando que buena parte del trabajo realizado en el proyecto quede mermado por no haber dado ese paso más que se necesitaba. Eso es injusto, muy injusto, pero ya sabemos todos que las cadenas se rompen por el eslabón más débil y un buen producto o un buen servicio puede pasar inadvertido o no valorarse como debiera simplemente por detalles que se podrían perfectamente haber detectado y atajado.

No se trata de conseguir un resultado perfecto, ya que eso no existe e incluso cualquier intento de aproximación a lo que nosotros consideremos perfecto requerirá un esfuerzo muy superior a los resultados que se obtendrán con él. Se trata de conseguir un resultado con el que estemos satisfechos, cuidado, con calidad, revisado, donde las aristas que se dejen lo sean porque sean difíciles de detectar o porque están más allá del objetivo del proyecto.

En un mundo tan competitivo como es el del desarrollo de software (pero esto es aplicacable prácticamente a cualquier negocio) es necesario marcar la diferencia, destacar en positivo, que asocien tu marca a calidad, que se sepa que los productos se desarrollan buscando la satisfacción del cliente, que se cuidan los detalles, que se considera el producto o el servicio como propio y no como un marrón del que hay que salir pronto o como un proyecto en el que solo interesa ganar el máximo dinero posible (es entendible lo de querer ganar dinero, al fin y al cabo se trata de empresas, pero si no se cuida del producto, será pan para hoy y hambre para mañana).

Eso que parece tan difícil como ser diferente, que te valoren por buenos trabajos depende entre otras cosas de que se sea consciente de que los detalles tienen mucho que ver con esto.