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Archivos diarios: septiembre 13, 2010

Leo en aprendemas.com un interesante artículo, donde hace una referencia al informe “Global Workforce 2010” realizado por la consultora Towers Watson en el que se indica que el 78% de los empleados españoles consideran que su jefe gana demasiado, en contraste con la media europea que se situaría en el 68%. En cualquiera de los dos casos, son datos bastante elevados, pero en el caso de España es una auténtica pasada.

¿Motivos? En el artículo se mencionan algunas conclusiones extraídas del informe de Towers Watson que son muy interesantes de consultar, no obstante, voy a aportar mi visión sobre este tema:

– Pocas veces se conocen los sueldos de los jefes, por lo que se suele tender a pensar que los jefes cobran más que lo que realmente cobran.

– Pocas veces se conoce el trabajo real que desempeña el jefe, por lo que se suele tender a pensar que los jefes trabajan menos y/o tienen menos responsabilidades de las que tienen.

– Los empleados, hagamos lo que hagamos, por regla general, pensamos que nos merecemos más de lo que cobramos.

– Falta de comunicación y proximidad de los jefes respecto de sus empleados.

– Falta de información sobre la marcha y resultados de la compañía.

– Falta de implicación en la problemática de los empleados.

– Si en la empresa la carrera profesional no está orientada a los objetivos, sino que predominan otros criterios más subjetivos podría dar a lugar a pensar que muchos de los que mandan no lo han hecho con méritos reales.

– Salarios por debajo de la media del mercado y/o significativamente por debajo del nivel de vida que se aprecia en los jefes.

Otra cita que me parece divertida sobre el desarrollo de software (y quién no ha tenido un lunes malo) la formuló Dan Salomon (traducción libre): “A veces merece la pena quedarse en la cama el lunes, que pasarte el resto de la semana depurando el código del lunes”.

Dejando a un lado la broma de los lunes, es perfectamente aplicable a cualquier situación en la que no estamos centrados o implicados en lo que estamos haciendo. Si hay que hacer algo importante y no nos encontramos en condiciones, es mejor buscar otro momento para hacerlo, en la mayoría de los casos tendremos la posibilidad de realizar otro tipo de tareas, tal vez más mecánicas o con menos trascendencia que sí podamos hacer.

Según un estudio de la consultora Towers Watson (resultado de la fusión de Towers Perrin y Watson Wyatt) al que hace referencia la revista Quo de este mes, una plantilla desmotivada provoca que los ingresos de una empresa se reduzcan en un 33% y una plantilla motivada consigue unos ingresos adicionales del 19%.

Independientemente de que esos porcentajes sean datos generales y que cada empresa sea un mundo, sí que deberían dar lugar a la reflexión y situar la importancia de la motivación de los empleados donde se merece.