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Archivos diarios: septiembre 14, 2010

Con el anuncio del cierre de Bloglines, se empezaron a hacer comentarios sobre la posibilidad de que la cuota de mercado de los agregadores había llegado a su límite y que estaba en descenso debido al uso cada vez más extendido de las redes sociales (principalmente Twitter y Facebook) como medios para compartir noticias, curiosidades o artículos interesantes que se encuentren en la web.

Como respuesta a esto, leo en ALT1040 que Google Reader sigue creciendo, mostrando un gráfico con la tendencia en cuento al número de usuarios que utilizan el servicio al menos una vez a la semana, pudiéndose comprobar a través del mismo que la trayectoria sigue siendo ascendente y que prácticamente ha sido así a partir del año 2007 desde su titubeante inicio a principios de octubre de 2005.

No puedo afirmar, ni desmentir que en el futuro las redes sociales o la evolución de las mismas reduzcan la cuota de mercado de los agregadores, pero sí que se puede confirmar, en base a la información facilitada por Google que a día de hoy, servicios como Google Reader siguen teniendo mucho camino por delante.

Un proyecto puede condicionar mucho el comportamiento de un cliente respecto a un proveedor o una acción o un conjunto de ellas puede condicionar mucho las relaciones entre componentes del equipo de proyecto del cliente y componentes del equipo de proyecto del proveedor.

Por ese motivo hay que tener siempre en cuenta que el presente que no es otra cosa que los trabajos que estás desarrollando actualmente puede condicionar para bien o para mal el futuro. En los negocios no se acaba un capítulo y comienza otro totalmente distinto, sino que la historia continúa y como en toda historia, los hechos pasados tienen influencia (mucha o poca) en lo que pasa después.

El pasado, pasado es y hay que mirar al futuro desde el presente, si nos hemos equivocado en el pasado tenemos que asumirlo e intentar aprender de ello, para que nuestro comportamiento, si tiene que condicionar el futuro, lo haga a mejor.

Por ese motivo hay que intentar cumplir con los trabajos que se encargan y que si no se puede hacer bien es porque realmente las circunstancias externas al mismo han condicionado demasiado su desarrollo, siendo el cliente consciente parcial o totalmente de eso.

Si un proyecto no ha ido bien porque no se ha gestionado de manera adecuada, se han cometido demasiados errores o el equipo no ha sido productivo, es debido a que no se han tomado las decisiones adecuadas en el momento adecuado y no se ha supervisado adecuadamente el trabajo. El equipo de proyecto tendrá su parte de culpa, pero sobre todo la tienen quienes tienen responsabilidad sobre el mismo, los cuales no han sido capaces de revertir o paliar el problema.

Cuando un proyecto empieza a plantear problemas en lo económico o se sospecha que puede darlos en cuando empieza la época de rebajas: “se nos están agotando las horas”, “el alcance es superior al esperado”, “el proyecto no estaba bien estimado económicamente”, “hemos hecho muchas cosas que no están en contrato”, “sería interesante pensar en una ampliación del contrato”, “esto mejor lo hacemos en el mantenimiento”, “no pensábamos que el proyecto fuera tan complejo”, etc… que no es otra cosa que intentar echar sobre las espaldas del cliente las responsabilidades de la gestión interna del proyecto.

Es cierto que habrá veces, muchas, donde el cliente haya tenido bastante que ver en que las cosas no hayan ido bien, pero también otras, muchas, donde la mayor parte de la responsabilidad esté en el tejado del proveedor, pero en cualquier caso se intenta que como mínimo se compartan gastos.

No veo mal que se intente, pero como tantas veces he comentado, si se intenta que sea con una base, que sea con argumentos, que se vengan con datos objetivos, que no se pida al cliente que pase por alto cosa que tú no pasarías por alto si te hacen una obra en tu casa y no estás satisfecho con el trabajo realizado.

Que el cliente, en ocasiones, trague, no quiere decir que esté conforme, muchas veces se hace por el bien del proyecto porque a veces un parón en el proyecto o perder demasiado tiempo en discusiones es peor que alcanzar un acuerdo o aceptar una serie de condiciones que otros casos no admitirías.

Además, hay un aspecto que los proveedores suelen olvidar a menudo y es que se les contrata precisamente para resolver problemas, no para darlos.

Lo peor que puede hacer el proveedor es tirar por la calle de en medio y tomar la decisión de reducir la calidad del producto para solventar el aspecto económico del proyecto sin que el cliente intervenga en la decisión, al final esto será contraproducente porque en la mayoría de los casos (y más ahora que cada vez se presta más atención a los procesos de calidad del software) solucionar los problemas que hayan pasado a producción costarán más caros que si se hubieran hecho las cosas de otra forma en el desarrollo a lo que habrá que sumar otros aspectos, no económicos, pero también muy importantes y es que el cliente sufrirá en primera línea esas contingencias y su nivel de tolerancia ante las desaplicaciones detectadas será muchísimo inferior que si se hubieran detectado en el proceso de desarrollo y por supuesto, se perderá algo que es muy valioso y muy complicado de conseguir (y todavía más de mantener) que es la confianza.

Por todo lo anterior, en el desarrollo de software, al igual que en otros aspectos de la vida, pensar en el presente es pensar en el futuro.

Hace un tiempo, en un proyecto que tenía una cierta dificultad tuve la posibilidad de mostrar a uno de los desarrolladores del proveedor que el trabajo que estaban realizando tenía repercusiones reales y que la información que se estaba obteniendo en el mismo estaba siendo utilizada en esos mismos momentos por personal con capacidad de decisión en mi organización para adoptar y planificar medidas.

Creo que es muy importante, porque yo también lo necesito, ver que el trabajo que realizamos sirve para algo. Por muy autómatas en que nos convirtamos, por mucho que interioricemos que nuestro trabajo es hacer lo que nos piden dentro del rol que tengamos asignados, necesitamos ver que nuestro esfuerzo tiene utilidad para los demás, ya que eso te permite tener una visión diferente del proyecto en el que estás trabajando, ya que no solo se sabe que detrás de tu trabajo hay personas que lo van a utilizar, sino que sabes que lo utilizan y que están obteniendo resultados con los mismos.

No se trata por tanto de trabajar por trabajar, sino de trabajar en algo que tiene una utilidad y que puede mejorar el trabajo de terceros, el funcionamiento de un departamento o de una organización. Es muy distinta la motivación cuando se trabaja de esa manera. Por tanto, si se tiene la posibilidad de demostrar a los equipos de trabajo que su esfuerzo está proporcionando resultados y satisfacción es importante que se haga.