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Archivos diarios: septiembre 20, 2010

Cuando se pone una aplicación en producción, no tiene acogida entre el grupo de usuarios y tampoco cuenta con el apoyo de la dirección, existen dos opciones principalmente, dejar que desaparezca por inanición o intentar que el producto se utilice.

Partiendo de la base de que la aplicación es para los usuarios y no para el departamento de informática (en el caso de que no sea una aplicación de uso interno), no tendríamos ningún tipo de obligación de promocionar el uso de la herramienta pero lo que pasa normalmente es que cuando participamos en un desarrollo lo sentimos como algo nuestro y por eso nos causa un cierto grado de satisfacción que el resultado de nuestro trabajo pueda ser útil a los demás.

Existen muchas causas por las cuales una aplicación no tiene buena acogida entre el grupo de usuarios, una de las principales suele ser un cambio en la forma de trabajar pero otra (totalmente compatible con la anterior) suele ser que el producto tiene muchos fallos o que no cumple las expectativas creadas.

Si un producto tiene muchas incidencias, se ha puesto en producción y no hay posibilidad de marcha atrás nos encontraremos con una situación que va a durar bastante en el tiempo, sobre todo si el sistema tiene una cierta entidad, por lo que vamos a tener los usuarios descontentos un largo período y muchos de ellos tendrán la tentación de abandonar el uso de la herramienta.

Ante esto podemos optar por consolidar el producto, es decir, dedicar los esfuerzos a la corrección de las incidencias o bien compaginar lo anterior con la inclusión de ampliaciones funcionales, cargas de datos, documentación, etc… que pueda hacer el sistema más atractivo y útil. La verdad es que la disyuntiva es complicada y habría que estudiar cada caso en particular antes de optar por una estrategia u otra. Yo he sido mucho de optar por estrategias orientadas a hacer la aplicación más útil, incluso dedicando un mayor esfuerzo o equivalente que la consolidación del producto, a día de hoy pienso que es mucho mejor dedicar más atención a consolidar el sistema que a incluir ampliaciones funcionales antes de tener una cierta base sólida ya que conforme se vayan reduciendo el número de fallos, se reducirá la presión y se tendrá el camino más despejado para ir incluyendo novedades poco a poco.

Sucede en ocasiones que cuando un proveedor pierde interés en el desarrollo de un proyecto ya sea porque está empezando a dar pérdidas o no ve asegurada su continuidad en el mismo en posteriores fases de mantenimiento evolutivo, levanta el pie del acelerador y eso al final se traduce en la mayoría de los casos en una pérdida de calidad del producto final y, además, en muchos casos en sucesivos retrasos en la entrega.

Es humano que se pierda motivación y también que esta pérdida pueda afectar al desarrollo de un proyecto, pero una cosa es que temporalmente pueda ser así y otra es que no se termine adoptando una actitud profesional y no se enfoquen los esfuerzos en terminar el producto que se ha contratado con el nivel de calidad requerido. Si no se termina siendo profesional, los problemas en el proyecto serán bastante grandes, el cliente quedará muy insatisfecho y además se terminará perdiendo todavía más dinero. Por tanto, no es absolutamente nada rentable perder interés en el proyecto.

Ante todo hay que ser profesional y cumplir el contrato que se ha firmado, ¿qué un proyecto no ha salido bien? Si se actúa con profesionalidad es más probable que se tenga la oportunidad de tener más proyectos con ese cliente y tener entonces la oportunidad de rezarcirse en un futuro.

No todas las miradas deben dirigirse hacia el proveedor, el cliente y/o los usuarios también han podido influir en que el proyecto no esté funcionando de forma adecuada, afectando económicamente al proyecto y a la motivación del proveedor. Si eso ocurre lo mejor que puede pasar es intentar cerrarlo cuanto antes y eso no se consigue perdiendo el interés en el mismo, sino fijando todos los sentidos para terminar de pactar con el cliente los requerimientos para que el proyecto se considere entregado (después habrá que pelear con la eterna disquisición de si una incidencia o una petición es un evolutivo o un correctivo en la fase de garantía) e implementarlos. ¿Qué después de actuar con gran profesionalidad y poniendo todo para que el proyecto llegue a buen fin, no se consigue llegar a un buen término? Pues no quedará otra que intentar llegar al acuerdo más amistoso posible y pensarse muy mucho en volver a trabajar con ese cliente.