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Archivos diarios: octubre 10, 2010

Eric Steven Raymond es un divulgador y activista del movimiento open source, pero su singular forma de tratar la materia le ha convertido en un personaje controvertido que ha mantenido o mantiene disputas con líderes destacados del sector como Richard Stallman o con comunidades como la de los desarrolladores de Linux que no lo reconocen como uno de los desarrolladores principales de este sistema operativo, pese a que él se considera como tal.

Es bastante polémico porque no se suele callar lo que piensa, lo que le llevó entre otras cosas a tener que abandonar su blog un par de años. En cualquier caso, independientemente de la existencia de partidarios y detractores, es una persona con mucha experiencia en el sector (tanto como desarrollador, como divulgador y activista) y que sus opiniones en la materia merecen ser por lo menos analizadas antes de considerarlas adecuadas o no.

Entre sus citas más destacadas nos encontramos con la siguiente: “La formación en informática no puede convertir a nadie en experto programador, de la misma forma que estudiar pinceles y pigmentos puede hacer a alguien un experto pintor”.

Estoy totalmente de acuerdo. Tener una buena base formativa es importante, pero realmente lo que después marca la diferencia son los conocimientos y experiencias que se adquieren en el día a día y que no se suelen enseñar en ámbitos académicos. En mi caso concreto y como ya he contado anteriormente, el salto de la universidad al mundo laboral lo noté muchísimo, tal vez fue por el contexto o circunstancias de mis primeras etapas laborales.

Esto lo he hablado con bastante gente y hay personas que sí están de acuerdo con mi afirmación y otras que no notaron en demasía el cambio, no obstante en cualquiera de los dos casos se coincide que independientemente del tamaño del escalón es la realidad del día a día la que va colocando a cada uno en su sitio, en función de sus habilidades, de sus objetivos personales, de sus ganas, de su actual puesto de trabajo, etc…

La teoría está muy bien para establecer marcos de trabajo, pero después la buena ejecución de las tareas requiere de conocimientos y experiencias que permitan adaptarte a las circunstancias particulares de cada proyecto.

Otro aspecto a tener en cuenta es que el mundo académico es muy individualista ya que los objetivos los consigue cada uno por su cuenta (independientemente de la existencia de prácticas donde se trabaje en grupo), mientras que en el ámbito laboral hay que trabajar en equipo y con otras personas (clientes, usuarios, etc…) y eso requiere de otro tipo de habilidades.