Todo necesita su tiempo

Las prisas no llevan a ningún sitio, sin embargo, la mayoría, me incluyo, tenemos siempre prisas por intentar alcanzar los objetivos cuanto antes, obviando que todo necesita su tiempo y que resulta complicado, que no imposible, adelantar su consecución.

El riesgo de intentar acortar plazos puede llevar consigo las siguientes consecuencias:

– Frustración: Resultado de poner en juego una mayor cantidad de energía y de no conseguir los avances esperados.

– Presión: Intentar reducir los plazos se resumirá en que el esfuerzo necesario para alcanzar los objetivos será el mismo, pero se tendrá que repartir en menos tiempo, dando lugar además a menos margen para el error. Por regla general, la presión, sobre todo si es duradera no produce mejores resultados y puede ser contraproducente.

– Pérdida de calidad: Si se quiere llegar a la meta sea como sea, lo mismo por el camino queda parte de la calidad en el grado de acabado de la misma. Hay objetivos donde simplemente basta con llegar, sin embargo hay otros donde no vale todo y que si se llega pero de mala manera será lo mismo que no conseguir el objetivo, ya que lo mismo hay que volver a desandar parte (o todo) el camino realizado o bien se es reina por un día, para que al día siguiente todo vuelva a ser igual que antes.

Lo que acabo de comentar son posibles consecuencias de intentar acortar plazos y por supuesto se pueden producir o no (aunque algunas como la presión parecen complicadas de evitar en estos casos). Como comentaba al principio no resulta imposible acortar plazos, es totalmente posible, pero hay que tener en cuenta que cuando se intenta se expone mucho y hay que valorar qué te aporta realmente reducir los tiempos y si merecen la pena los riesgos en función de la recompensa y del tiempo que se va a ganar.

Otro aspecto a tener en cuenta es que normalmente no nos circunscribimos a un objetivo único, sino que normalmente tanto en el aspecto laboral como en el personal podemos tener diferentes metas. El intento de reducir tiempos en uno de los objetivos implicará que (dado que el tiempo es finito) la cantidad de esfuerzo que se le dedique a otros sea menor y lo mismo estamos vistiendo una meta y desvistiendo otras.

Ahora bien, existe una forma de intentar reducir los plazos sin que necesariamente se produzcan los efectos negativos señalados anteriormente y sin que necesariamente se deban ver afectados otros objetivos y consiste en la optimización de la manera en que hacemos las cosas, en la mejora, a fin de cuentas, de nuestra productividad personal. Si somos capaces de mejorar nuestros hábitos, procesos, estrategias y conocimientos podremos generar mejores y más eficaces resultados en la misma unidad de tiempo y esfuerzo. Todos tenemos margen, más que de sobra para mejorar nuestra productividad y es ese margen el que permitirá acortar plazos sin efectos secundarios.

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