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Archivos diarios: octubre 21, 2010

Los extremos no suelen ser buenos, estamos hartos de escuchar eso y algo habrá, por tanto, de cierto.

La confianza no es inmune a esto y la mayoría de nosotros habrá sufrido lo que supone tanto la falta como el exceso de confianza, personalmente he caído en los extremos en muchas ocasiones, lo que me ha servido para darme cuenta de que es una emoción que es necesario controlar y que aunque a veces se me escape de las manos, que cada vez sea en menos ocasiones.

Recuerdo un examen que me preparé bastante fuerte, en este aspecto no suelo ser de medias tintas o me preparo y echo el resto o ni siquiera lo intento, sin embargo el tiempo que dediqué a la preparación no fue el mismo que en otras ocasiones lo que hizo que no las tuviera todas conmigo, además era un examen donde no importaba si aprobaba o no, solo valía si quedaba entre el número de plazas que había disponibles. Dado que éstas eran pocas, el número de candidatos muchos y mi preparación, aunque buena, no había sido todo lo extensa que otras ocasiones, hizo que fuera al examen derrotado de antemano.

¿Qué pasó? Pues que al final se quedaron plazas sin cubrir porque el examen fue bastante difícil. Yo tampoco aprobé, pero salí del mismo sabiendo que podía haberlo hecho mejor ya que no rendí al máximo, no fui inteligente haciéndolo y me faltó creérmelo. Estas autolimitaciones provocaron que hiciera el examen al 70% o al 80% de mis posibilidades y eso es la diferencia entre estar dentro o estar fuera, así de fácil (quedé a dos décimas de aprobar y de quedar entre los “elegidos”).

El exceso de confianza tampoco es bueno ya que te quita visión crítica (pensar que todo se hace bien) y te resta esfuerzo. En el momento que no dedicamos a las tareas lo que ellas requieren de nosotros los resultados se verán mermados. Se puede tener mucho talento pero si el exceso de confianza provoca que levantemos el pie del acelerador y que además nos distraigamos, se igualarán las fuerzas con aquellos que parten de una situación más desfavorable, es más, generalmente quien viene de atrás, termina ganando.