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Archivos diarios: octubre 27, 2010

En el desarrollo de software es necesario medir, medir y medir. Un proyecto puede parecer que va bien pero los números pueden indicar todo lo contrario y cuanto antes se detecte el problema más posibilidades habrá de encontrar una solución. Si el problema se detecta demasiado tarde, lo mismo no existe siquiera margen de reacción.

Los números por sí mismos suministran información pero no son capaces de resolver ningún problema, simplemente te ponen por delante la realidad (no resto valor a las impresiones subjetivas porque quien lleva un cierto tiempo trabajando en esto sabe cuándo un proyecto empieza a ir mal, pero lo bueno de cuantificarlo es que tienes formas de demostrarlo y una base para poder tomar decisiones). Si los números no son buenos hay que actuar porque la tendencia general, salvo que en la organización se tenga muy asumido por los empleados la orientación al objetivo y la orientación a resultados (e incluso así) es que el proyecto vaya a peor.

Antes de tomar decisiones es necesario intentar tener toda la información disponible para poder conocer las causas que han llevado a esa situación:

– Proyecto mal vendido o mal estimado.
– Problemas en la fase de análisis.
– Malas decisiones en diseño y construcción.
– Mala comunicación con el cliente.
– Mala selección del equipo de proyecto.
– El equipo de proyecto no funciona.
– Falta de productividad, etc…

Una vez conocida la realidad del proyecto y el estado de sus números, toca lo más complicado, que no es otra cosa que mancharse las manos y habrá que intentar renegociar con el cliente (si es que es factible ese camino en función de su realidad actual), hacer modificaciones o reforzar en el equipo de proyecto (en función de la etapa en que se encuentre será posible o no), intentar conseguir una mejora de la productividad, etc… Algunas de estas alternativas pueden dar lugar a situaciones poco agradables: negociar o hablar con el cliente teniendo pocos argumentos a tu favor, sacar del proyecto o de la empresa personal que ha demostrado que no es válido, echar alguna bronca, etc…

Todo eso está en el sueldo de quien tiene que tomar esas decisiones y os aseguro que ese tipo de situaciones no les gusta a nadie tenerlas (porque nuestra tendencia natural es evitar la existencia de problemas), pero cuando no hay más remedio no queda otra que actuar. Por otro lado soy de la opinión de que a la gente hay que explicarle las cosas y ser claros, si se toman decisiones sin informar a quiénes están directa o indirectamente relacionados con las mismas, aún siendo justas, se estará dando lugar a posibles malas interpretaciones y malos entendidos que pueden resultar perjudiciales en el presente y en el futuro. Con respecto a lo anterior, es fundamental que esas explicaciones estén justificadas con números, con hechos, dejando el menor lugar posible a la subjetividad (que siempre habrá).

Las decisiones hay que tomarlas a tiempo, una buena decisión tomada tarde servirá para muy poco. Quien tira el penalty es el que lo falla, quien toma las decisiones también, pero esto es otra de las cosas que está en el sueldo.