archivo

Archivos diarios: octubre 29, 2010

Cada vez disponemos de más información para poder tomar decisiones, estábamos en la sociedad de la información y ahora en la del conocimiento, está disponible desde múltiples vías, accesible a muchas personas y a partir de ella se puede extraer conocimiento y conciencia de la situación para que la decisión que tomemos esté sustentada en la mayor objetividad posible, ya que probablemente cuanto más datos tengamos a nuestra disposición convenientemente procesados más posibilidades existirá de que la decisión elegida sea correcta (o que entre las múltiples posibilidades que se nos ofrecen cojamos una que sea beneficiosa, aunque no sea la mejor).

El problema está en que en muchas ocasiones no podemos esperar a tener toda la información para tomar decisiones y en otros casos el acceso a la misma resultará excesivamente complicado o simplemente no será posible. Las decisiones hay que tomarlas en su momento, si se toman demasiado tarde, incluso contando con información más precisa, puede que no se llegue a tiempo para revertir una posible situación negativa.

Las decisiones deben partir de una base objetiva, formada por información de la situación, de la experiencia y de la formación (debe tener más peso la experiencia que la formación) y ser tomada en el momento adecuado, una vez que se interprete que no se puede esperar más para tomarla hay que dar el paso, aunque la información sea parcial (casi siempre lo será porque cada vez existirá una mayor disponibilidad de fuentes).

Los errores pueden tener trascendencia, incluso su acumulación podría afectar al puesto de trabajo, pero incluso así, lo más importante es intentar comprender por qué una decisión no ha producido los resultados que esperábamos, de esta manera nuestra experiencia se enriquecerá y tendremos unas bases más sólidas para un futuro.

Sucede en muchas ocasiones que sin ni siquiera haberse iniciado un conflicto, alguna de las partes pone todo el arsenal en escena. Esto es un error incluso con el conflicto en marcha y teniendo razón, así que nos podemos imaginar qué supone eso cuando no se sabe si habrá algún tipo de problema y si además no se tiene razón.

Si la reacción es exagerada se le están dando a la otra parte todos los argumentos, ya que has empezado atacando y encima enseñando las cartas. En la mayoría de los casos si tu estrategia es conocida le estás dando al contrario toda la ventaja para que te gane y si encima lo haces con vehemencia se te termina volviendo en tu contra ya que todos aquellos que no conocen de verdad la historia pensarán que te estás pasando (tengas o no tengas razón) y que estás exagerando, restándote credibilidad.

El mejor conflicto es aquel que no existe por lo que hay que intentar siempre que no se llegue a él, a veces se puede evitar y a veces no, pero por lo menos hay que buscar antes otras alternativas. En el caso de que haya conflicto hay que intentar ser lo más frío posible, algo que es complicado ya que implica tener un fuerte control sobre tus emociones y eso es muy difícil. Cuanto más frío se sea, mejor, ya que se evitará pasar del terreno profesional al personal, momento en el cual cualquier argumento que tengas, por bueno que sea, no servirá de nada, habrás perdido. Además si las emociones no te ciegan, te evitarán decir cosas de las cuales después te tengas que arrepentir aunque realmente no sientas o te creas lo que estás diciendo.

Hay veces también que se entra en conflicto por cuestión de orgullo o por intentar justificar lo injustificable, ni que decir tiene que estas situaciones hay que evitarlas porque no van a traer nada positivo, ya que no tienes absolutamente nada que ganar y mucho que perder. El orgullo visto de esta manera no sirve de nada, solo puede perjudicar, entre otras cosas porque es un orgullo de mentira ya que viene de la frustración o del desengaño, el orgullo de verdad es otra cosa.

Cuando hay conflicto o negociaciones complicadas hay que saber evaluar qué te estás jugando (¿merece la pena?), qué fuerza tienes en la misma (¿existe alguna forma de sacar algo positivo?), si el beneficio que se puede conseguir es pírrico o no es posible sacar algo positivo (o sentar las bases para conseguir algo positivo más tarde), ¿para qué entrar en debates que lo más probable es que no lleven a nada? (hay innumerables ocasiones en las que nos metemos en el fango por nada) y a partir de qué momento se puede dar por buena una solución (a veces es mejor plantarse que intentar conseguir mucho más de lo que se puede).

No todo el mundo sabe manejar correctamente este tipo de situaciones (a mi me queda muchísimo que aprender al respecto y estoy muy lejos de dominarlas todavía), negociar, mantener el tipo en situaciones difíciles entre cliente y proveedor, entre desarrolladores y usuarios, no es nada fácil. Hay personas que tienen más facilidad que otras para afrontar estas circunstancias, pero al final la experiencia marca mucho la diferencia, por ese motivo es importante que cuando en negociaciones complicadas o en situaciones de conflicto tomen las riendas aquellas personas de la organización más preparadas para ello y que en lo posible se vean acompañadas por esas otras que deben ir aprendiendo a desenvolverse en estas circunstancias.