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Archivos diarios: noviembre 12, 2010

Es la capacidad de realizar determinadas actividades como si surgieran de forma natural, sin pensar cómo se está haciendo.

Todos nosotros estamos llenos de automatismos y está presente en prácticamente todos los órdenes de la vida. Utilizando como ejemplo el fútbol, los entrenadores tienen entre sus objetivos que los jugadores automaticen determinados movimientos individuales y colectivos para de esta forma conseguir un menor tiempo de respuesta tanto en ataque como en defensa, así como la ejecución de las tácticas que se quieran poner en práctica en función de la evolución del partido.

Cuando se implantan procedimientos para regular las distintas actividades que se desarrollan en los procesos lo que se está persiguiendo, en cierto modo, es que se adquieran determinados automatismos, armonizando de esa forma y para aspectos concretos el trabajo que desarrollan los distintos perfiles que intervienen en el mismo, extendiéndose ese automatismo a una forma de hacer las tareas más determinista y a un uso más ágil de las distintas interfaces que se establezcan entre ellos, estén soportadas o no por aplicaciones y/o sistemas de información.

Los automatismos no tienen por qué afectar a la creatividad. Volviendo de nuevo al ejemplo del fútbol si algo ha caracterizado a la forma de entrenar de Guardiola es la búsqueda de automatismos en el juego del equipo, creando de esta forma una base donde fluya el talento de los futbolistas sin afectar a la creatividad de los mismos.

La adquisición de automatismos se me antoja como una estrategia fundamental en el funcionamiento de cualquier empresa, departamento o equipo de trabajo. Es necesario que determinadas actividades se realicen de forma natural, sin entrar a pensar en si se debe hacer de una u otra manera, ya que este tipo de esfuerzo se debe dirigir a actividades donde realmente merezca la pena y se pueda marcar la diferencia.