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Archivos diarios: noviembre 15, 2010

Un aspecto muy importante al que no se le suele dar la importancia que se merece por parte de los clientes de servicios de desarrollo de software son las valoraciones de los proyectos que se encargan.

Por tanto, no solo se debe avanzar hacia un framework único, sino también a un método de valoración, en primer lugar repetible y en segundo lugar objetivo.

Repetible en el sentido de que a proyectos con características similares a partir de una serie de parámetros medibles a priori se les pueda calcular un importe. Puede que ese precio esté desviado frente a la realidad, pero por lo menos todos los cálculos se hacen a partir de las mismas reglas, sentando una base para que con la realimentación de los resultados reales se pueda ir optimizando el método.

La objetividad se basa en que las métricas que se tomen como referencia deben basarse en criterios cuantificables (por lo menos en su inmensa mayoría) y ciertos.

La valoración de los proyectos de desarrollo de software tiene una gran importancia, ya que una gran parte de los problemas que se van a producir desde que el proyecto comience van a venir derivados por aspectos económicos, en el momento en que al proveedor no le salgan las cuentas o el cliente piense que el trabajo que se está realizando no vale lo que se le está cobrando (a veces pasan las dos cosas a la vez).

Si hay que equivocarse que sea a favor de un sobrecoste en el proyecto, ya que con presupuestos holgados se trabaja mejor, pero ese coste por encima no debe ser excusa para una reducción de la productividad del equipo de proyecto (por eso, de existir sobrecoste debe ser poco más que el posible coste real) porque de lo contrario estaríamos ante el mismo problema que un trabajo mal valorado pero con un cliente que estará muy enfadado al no obtener unos resultados a las expectativas existentes y a la inversión realizada.

En este artículo me he centrado en las valoraciones desde el punto de vista de un cliente, pero para un proveedor también resulta esencial tener unos mecanismos de valoración lo más objetivos posibles porque una mala estimación en un proyecto puede resultar nefasta en términos económicos, por lo que sin la existencia de un método los riesgos en cualquier proyecto serán altos, salvo que te dejen poner el precio y se tire muy por encima, como esto va a suceder en muy pocas ocasiones (no ya tanto que te dejen poner el precio sino que te dejen tirar muy por arriba) es necesario obtener la mayor información posible del trabajo que se va a realizar, ya que el método del proveedor para ser útil necesita ser también lo más objetivo posible (y por supuesto requiere realimentación para ir ajustándolo).