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Archivos diarios: noviembre 28, 2010

Uno de los aspectos que más descuidan las empresas es el trato de sus empleados con los clientes, independientemente de que este sea directo o a distancia (teléfono, correos electrónicos, etc…). Directamente sueltan los empleados con los clientes y que se las arreglen.

Esto es un error y en función del tipo de cliente y el tipo de trabajo que desempeñen con el mismo puede tener mayor o menor trascendencia. Hay muchos que pensarán que casi nunca pasa nada, pero cuando pasa, pasa y siempre es mejor, en cualquiera de los casos, dar una buena imagen.

Es frecuente la recepción de correos electrónicos con faltas de ortografía, hablar con proveedores que prácticamente acabas de conocer que te tratan como a un colega (o como a un enemigo hostil), tratar con personas que no se comunican con facilidad ante personas con las que no tienen confianza, etc…

No hace falta hacer un master para tratar con clientes, pero sí es conveniente detectar cuándo una persona está preparada o no y eso es responsabilidad de quien gestiona ese equipo de trabajo y la relación con el cliente. Además, en función de la tarea a realizar, unos serán más adecuados que otros (hay personas que destacan más en labores comerciales, otras en tareas técnicas, otras en situaciones de conflicto, etc…).

También hay que asumir que habrá empleados que no sirvan para trabajar directamente con clientes (pero que después tengan otras fortalezas que hagan que en determinados tipos de tareas sean extraordinariamente eficientes y productivos) y no es cuestión de echarlos a los leones, tanto por la empresa como para ellos mismos.