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Archivos Mensuales: diciembre 2010

Para mi son dos conceptos distintos. Si se prioriza es porque existen unos objetivos que dan sentido a esas prioridades.

La situación contraria, en la que las prioridades condicionan los objetivos provoca una desviación de sus propósitos, ya que estarán supeditados a decisiones provocadas por el día a día, por el corto plazo, por las limitaciones del presente.

Es fundamental tener en cuenta cómo estamos para plantearnos a dónde queremos llegar, pero si antes de marcar el mapa con una X condicionamos nuestras actuaciones con prioridades del presente, nos quedaremos a mucha distancia de nuestro objetivo, en el caso además de que hayamos tenido la fortuna de elegir el rumbo adecuado.

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Un equipo puede jugar bonito, hacer disfrutar a la grada durante el partido pero si no mete gol, casi todos quedarán frustrados.

En el desarrollo de software pasa exactamente lo mismo. Un proyecto que ha funcionado muy bien en todas las fases de su desarrollo puede irse al traste si la fase de implantación y aceptación del sistema tarda demasiado.

El demasiado depende de cada proyecto. En algunos casos será cuando se supere una fecha de entrega inaplazable (hay pocos proyectos que realmente no se puedan permitir un cierto retraso, pero es cierto que algunos hay), en otros será cuando los sucesivos aplazamientos en la fecha de entrega minen la paciencia del cliente y los usuarios y también tendremos los proyectos donde el retraso implique un esfuerzo extra tras la implantación y esto puede ser provocado por diversos motivos: necesidad de volver a migrar datos de nuevo desde el sistema origen (en el caso de un sistema que sustituya a otro), volver a ganarnos la confianza del cliente y/o de los usuarios, etc…

Los proyectos hay que rematarlos. Un trabajo extraordinario se puede echar por la borda en la implantación. Un esfuerzo de meses se puede olvidar en solo unas semanas.

Tanto dentro de nuestra vida laboral, como personal, uno de los aspectos que más nos cuesta gestionar es el silencio. En mi caso es algo que necesito mejorar para dar un paso adelante en mi desarrollo personal y profesional.

Mejorando el uso del silencio mejoraremos nuestra capacidad de escuchar.

Sobre esto es importante señalar que el silencio no consiste solo en dejar hablar a las personas con las que estamos estableciendo un diálogo, sino en intentar liberarnos de prejuicios y eliminar todos los filtros posibles para que nos llegue el mensaje, independientemente de que finalmente estemos de acuerdo o no con lo que se nos está diciendo.

Por lo menos hay que dar la oportunidad de que lo que se nos está comentando sea captado por nosotros, ya que en demasiadas ocasiones y de antemano, ponemos un muro sobre un interlocutor o sobre una temática y hacemos que lo único que nos llegue sea ruido, perdiendo la posibilidad de evaluar un punto de vista que aún siendo opuesto al nuestro, nos puede aportar matices o una nueva orientación que, tras su asimilación, realmente nos ayude a encontrar una solución a un problema o simplemente a mejorar.

Es posible tener un día productivo en el trabajo incluso estando muy cansado, sin embargo, si hacemos media el cansancio afecta muy negativamente a la productividad.

El cansancio puede ser debido al propio trabajo, ya sea por la duración de las jornadas, por la presión que nos podemos encontrar y/o porque el hecho de que no tengamos la motivación suficiente provoque que para poder sacar nuestro trabajo tengamos que hacer un esfuerzo adicional (que supone tener que luchar contra nosotros mismos).

El cansancio también puede ser provocado por nuestra vida fuera del trabajo, tener responsabilidades, problemas, etc…

Por tanto son muchas variables las que pueden intervenir en que nos encontremos cansados de manera habitual en el trabajo.

Habrá veces donde sea complicado encontrar un remedio, sobre todo en aquellos casos donde se junten jornadas laborales interminables con una vida personal compleja (que no necesariamente complicada), pero en muchas ocasiones si que es posible conseguir una mejora, sobre todo teniendo en cuenta que si estamos cansados en el trabajo, todavía lo estaremos más fuera de él, ¿cómo lo conseguimos? pues dando un mayor orden a nuestras vidas, intentando gestionar un poco mejor el tiempo y a renunciar parcial o totalmente a determinados hábitos que no son prioritarios para nosotros, pero que nos consumen un tiempo precioso, ya sea para realizar otras actividades o simplemente para descansar.

No sólo existen fronteras entre países o entre otros tipos de entidades geográficas, también existen otros tipos de fronteras, como por ejemplo las que las personas ponemos a los demás. Dentro de este tipo de fronteras me voy a centrar en las que las personas ponemos a nuestro ámbito competencial.

Pues sí, no nos suele gustar que otros se entrometan en nuestros asuntos y cuando alguien lo hace, muchas veces lo vemos como una afrenta, ya que al fin y al cabo, el resultado de nuestras acciones nos afecta a nosotros y no a las personas que traspasan o intentan traspasar la frontera metiéndose donde nadie les ha llamado.

No obstante y sobre lo comentado en el párrafo anterior, sería totalmente injusto si nuestra visión fuera exáctamente la que he indicado en él, es decir, tomar cualquier acción que realice una persona sobre un asunto de nuestra incumbencia como una falta de respeto, como un atentado a nuestro ego o como una afrenta. ¿Por qué? Pues porque hay que valorar siempre la intención con que se hacen las cosas y si la intención es buena no se debe responder de mala manera, independientemente de que se hayan traspasado fronteras que no se deberían haber traspasado.

Siempre existe la posibilidad de comunicar, de hablar, ya lo he dicho innumerables veces en mi blog, si las personas desarrolláramos más la capacidad de comunicación, nos desprendiéramos más veces de nuestro ego y aprendiéramos escuchar, desarrollásemos nuestra empatía y diéramos por supuestas menos cosas, el número de problemas que se producen en todos los órdenes de la vida se reducirían, no sé hasta qué punto, pero sí que estoy convencido de que disminuirían.

Independientemente de todo lo anterior, traspasar fronteras tiene sus riesgos, incluso aunque se haga con buena intención, por ese motivo, lo mejor es que si se hace, se haga con el consentimiento previo del “invadido” o porque éste te solicite consejos o ayuda.

Cuando se llega a la situación en la que los días que realmente nos importan son el viernes (por la tarde), el sábado y el domingo, debe ser motivo de reflexión.

Todos hemos pasado por esas circunstancias y lo más probable es que en el futuro volvamos a pasar por ellas. Nuestra relación con el trabajo no es constante, va pasando por altibajos y lo que hoy nos parece maravilloso, mañana nos parecerá todo lo contrario, y viceversa.

El problema está cuando los períodos en que nos encontramos incómodos duran más que los otros o parecen no tener fin. Es en estas circunstancias cuando debemos poner encima de la mesa las ventajas e inconvenientes de buscar un nuevo rumbo profesional, teniendo en cuenta que si nuestras semanas duran dos días y medio, estamos desperdiciando la mayor parte de la misma.

Para las empresas, tener empleados así (más de los que creen, de una u otra manera se encuentran en esa situación) es un auténtico problema porque el nivel de productividad medio de los mismos irá disminuyendo paulatinamente. Habrá casos donde el causante no sea la organización, sino el propio empleado, ya sea porque no se ha conseguido integrar, sus expectativas no se han visto satisfechas, tiene circunstancias extralaborales que lo distraen, etc…, pero habrá otros casos donde la organización (o los responsables de área de la misma) sea la que ataque a la línea de flotación de la motivación de los empleados y generalmente a los que más afecta son aquellos que presentan un mayor grado de compromiso y productividad, por lo que si ya de por sí provoca un problema, lo que hace es agravarlo.

A los empleados nos mueve el dinero, no nos engañemos, trabajamos a cambio de un sueldo y cuánto más sea mejor. Por tanto el factor económico es importante. No obstante, no se trata tanto del dinero que entra cada mes en el banco, como de las posibilidades de ir mejorando en ese aspecto, es decir, lo mismo hoy no cobro mucho, pero en la organización tengo las expectativas de una carrera profesional que me permitirá ir mejorando periódicamente mi poder adquisitivo y eso me motiva a hacer mi trabajo de la mejor manera posible porque sé que voy a obtener una recompensa por ello.

Cuando una organización no proporciona una carrera profesional clara: los escalones y/o los méritos para subir en ellos no son transparentes o simplemente no existe carrera profesional, la institución se encuentra con un problema más pronto que tarde y es que tendrá unos niveles de rotación importantes en determinados tipos de puestos que traerán problemas tanto a corto plazo (empleados desmotivados) como a medio y largo plazo (pérdida de capital humano).

Otro factor de desmotivación importante es la pérdida de objetividad en la toma de decisiones con respecto a los recursos humanos. Los empleados de niveles similares en la jerarquía conocen directa o indirectamente las circunstancias, desempeño y productividad de aquellos que les rodean. Cuando éstos empiezan a ver que las decisiones que se toman son arbitrarias, sin tener en cuenta valores objetivos de productividad, eficiencia y compromiso, llegarán a la conclusión de que a los rectores que tienen que tomar decisiones no se orientan por los resultados y por cómo se consiguen, sino que se basarán en otros tipos de variables que lo mismo para ellos son fundamentales (y las mejores) pero que para el personal son funestas.

En muchas organizaciones dedicadas al desarrollo de software los arquitectos comparten tareas propias del proceso de producción y tareas de I+D+I. Salvo que la empresa sea minúscula no me parece un modelo recomendable ya que al final los arquitectos terminarán devorados por ese monstruo llamado día a día, dejando a un lado o dedicándole menos atención de la que sería recomendable a los procesos I+D+I, que son los que te van a permitir ser cada vez más competitivos.

No quiero que se entienda que el proceso de producción no es importante, antes al contrario, es lo más importante, pero no por ello se debe ignorar que la organización necesita evolucionar, mejorar, en servicios, en productos, en gestión y eso se consigue en parte gracias al I+D+I.

Por este motivo, mi recomendación es que exista una diferenciación entre los arquitectos del proceso de desarrollo que se encargarán del mantenimiento de la infraestructura de desarrollo actual y del soporte a la resolución de problemas que ocurran en el funcionamiento ordinario de los proyectos y de los arquitectos encargados del I+D+I que se tienen que encargar del desarrollo de nuevos productos o servicios, de la mejora de los ya existentes, ya sean tanto hacia afuera (hacia el mercado o los clientes) como hacia adentro (a la propia organización).

En función del tamaño de la empresa (también de la complejidad de los proyectos y de los clientes) podrán existir varios arquitectos en el proceso de producción. Si es así, debe existir coordinación porque de lo contrario cada uno hará la guerra por su cuenta y será más complicado que exista una visión coherente en las estrategias de desarrollo desde el punto de vista la arquitectura, lo que al final será menos productivo y no dará una imagen de coherencia y cohesión de la organización, sino que la visión real será la de muchas empresitas funcionando dentro de una más grande.

Por tanto, lo comentado en el párrafo anterior lleva a la necesidad de que exista un Departamento de Arquitectura, formado por los arquitectos software de la organización, personal que los coordine y personal de apoyo.

Por otro lado, también es recomendable la existencia de un departamento I+D+I en el que existan arquitectos pero con dedicación exclusiva (o casi) al mismo, de esta forma se minimizarán las interrupciones provocadas por las contingencias diarias de la producción del software para terceros.

La mayoría de los arquitectos software son creativos por naturaleza y preferirán trabajar en I+D+I, sin embargo su presencia en el día a día es fundamental, por lo que habrá que seleccionar qué perfiles son los más adecuados para trabajar en cada departamento, sin que ello deba suponer un obstáculo para que en un futuro puedan cambiar entre uno y otro.

Habrá productos o resultados del I+D+I que tengan influencia directa en el proceso de producción, por ese motivo también debe existir una coordinación entre ambos departamentos y no solo a nivel ejecutivo, sino también a nivel técnico, debiéndose designar los interlocutores necesarios entre ambos para que la comunicación, demandas, sugerencias, dudas, incidencias, etc… fluyan entre ellos.

Además de todo lo comentado, una de las ventajas de que existan Departamentos de Arquitectura y Departamentos de I+D+I es que permitirán una promoción profesional horizontal en la organización, de manera que determinados perfiles más técnicos puedan tomar otros tipos de responsabilidades sin necesidad de ir subiendo en la jerarquía clásica de las empresas de desarrollo de software, donde se asciende cada vez a puestos más funcionales y comerciales y donde muchos de estos perfiles que marcan la diferencia en lo técnico, terminan perdidos y ofreciendo un rendimiento muy por debajo de sus posibilidades.