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Archivos diarios: diciembre 4, 2010

Todos nosotros como trabajadores necesitamos/buscamos soluciones que nos permitan incrementar la productividad (cantidad de trabajo por unidad de tiempo). Las organizaciones también lo buscan, con la diferencia de que si encuentran soluciones válidas, éstas redundarán en toda la empresa, en un área concreta de negocio o en un área concreta de gestión, impactando a quiénes trabajan en ellas y multiplicando el efecto que soluciones particulares de productividad puedan aportar.

Por este motivo, soluciones que puedan demostrar un incremento de la productividad tienen gran parte del camino andado para tener un éxito comercial, por lo que puede ser una estrategia muy interesante a la hora de pensar un producto con el que comerciar o a la hora de venderlo, si ya está disponible y tiene ese potencial.

Se pueden vender productos como productivos sin serlo y alcanzar un éxito razonable, pero este tipo de estrategias son cortoplacistas ya que es complicado que clientes insatisfechos piquen más de una vez y la mala fama se propaga con bastante velocidad. No critico quien haga eso, siempre y cuando esté dentro de los límites de la legalidad.

No obstante, si se tiene un producto rompedor, que realmente puede mejorar la productividad, demuéstrese a los clientes. A veces, no se podrá probar su impacto en una presentación (aunque mejor que ésta sea lo más convincente posible), por lo que será necesario proporcionar al cliente una experiencia. Que lo prueben, ¿por qué no?, si el cliente ve resultados lo comprará. Se es demasiado cauto en muchas ocasiones, si se confía en el producto de uno, ¿hay algo mejor que el cliente lo utilice durante un tiempo?. Si el posible cliente quiere una opinión independiente, ponlo en contacto con un cliente satisfecho. Lo bueno que tiene un producto que marca la diferencia es que la transparencia da una ventaja competitiva difícilmente superable (si se sabe aprovechar).