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Archivos diarios: diciembre 7, 2010

Gary Hamel es un desconocido para muchos, algo injusto si tenemos en cuenta que según el Wall Street Journal es la persona viva más influyente del mundo en materia de análisis de negocio o que según la revista Fortune es el mayor experto del mundo en estrategia de negocio. Tiene su propia firma de Consultoría llamada Strategos y además es autor y conferenciante. Tal vez su nombre no sea conocido, pero su Currículum, como podemos ver es demoledor.

Cuando se trata de personas con tanto prestigio, cualquier cita suya, como mínimo merece una profunda reflexión. Una de ellas es la siguiente: “Debemos crear organizaciones donde todas las ideas tengan las mismas posibilidades de éxito… damos por hecho que si una idea viene de un directivo con mucha experiencia, es mejor. No es necesariamente cierto.”.

Generalmente no se tiene en cuenta las opiniones de los empleados, sobre todo si estos no se encuentran en puestos de decisión o no están relacionados directamente con quienes lo ejercen. Este oído selectivo, ocasiona a las organizaciones importantes pérdidas de oportunidad (que al fin y al cabo, se traduce finalmente en pérdidas de dinero), ya que se acota el talento de cada empleado a su cometido concreto, a su día a día y se le olvida para todo lo demás.

Siempre hay que escuchar, abriendo para ello las vías de comunicación necesarias para que cualquier idea pueda escalar en vertical o viajar en horizontal en la estructura organizativa de la entidad, pero no es suficiente con eso:

– Se debe premiar a quien proporcione ideas que resulten beneficiosas. Generalmente se premia lo material (un producto, un servicio, una gestión, unos resultados), pero pocas veces la idea que los genera, que en la mayoría de los casos es lo más difícil. Si se quiere que un empleado proporcione ideas hay que hacerle partícipe de los beneficios que se obtengan de la misma y además, y antes de que se lleve a cabo, darle el reconocimiento que merece su aportación (y eso no es solo una palmadita en la espalda, ya que éstas son gratis y dependiendo de quién las dé, no significan nada).

– Se debe causar una impresión cierta de que la opinión de todos cuenta. Evidentemente, alguien tendrá que tomar definitivamente las decisiones, pero si los empleados notan que de alguna manera son importantes en el rumbo que toma la organización, se sentirán más comprometidos con la misma. Si solo eres una máquina (recibes tu energía en forma de salario y proporcionas unos resultados) terminas perdiendo la identificación con tu organización.

Este tema lo he tratado ya en diversas ocasiones, ya que aunque no ocupo posiciones directivas (y estoy bastante lejos de ellas), tengo un puesto donde tengo que tomar decisiones referentes al funcionamiento de sistemas de información y os puedo asegurar que el valor de las ideas de las personas que colaboran conmigo en los proyectos me han permitido llegar infinitamente más lejos que donde hubiera llegado sin ellos. He podido comprobar como esto funciona por lo que te recomiendo que lo pongas en práctica, no te arrepentirás.