archivo

Archivos diarios: diciembre 30, 2010

Es posible tener un día productivo en el trabajo incluso estando muy cansado, sin embargo, si hacemos media el cansancio afecta muy negativamente a la productividad.

El cansancio puede ser debido al propio trabajo, ya sea por la duración de las jornadas, por la presión que nos podemos encontrar y/o porque el hecho de que no tengamos la motivación suficiente provoque que para poder sacar nuestro trabajo tengamos que hacer un esfuerzo adicional (que supone tener que luchar contra nosotros mismos).

El cansancio también puede ser provocado por nuestra vida fuera del trabajo, tener responsabilidades, problemas, etc…

Por tanto son muchas variables las que pueden intervenir en que nos encontremos cansados de manera habitual en el trabajo.

Habrá veces donde sea complicado encontrar un remedio, sobre todo en aquellos casos donde se junten jornadas laborales interminables con una vida personal compleja (que no necesariamente complicada), pero en muchas ocasiones si que es posible conseguir una mejora, sobre todo teniendo en cuenta que si estamos cansados en el trabajo, todavía lo estaremos más fuera de él, ¿cómo lo conseguimos? pues dando un mayor orden a nuestras vidas, intentando gestionar un poco mejor el tiempo y a renunciar parcial o totalmente a determinados hábitos que no son prioritarios para nosotros, pero que nos consumen un tiempo precioso, ya sea para realizar otras actividades o simplemente para descansar.

No sólo existen fronteras entre países o entre otros tipos de entidades geográficas, también existen otros tipos de fronteras, como por ejemplo las que las personas ponemos a los demás. Dentro de este tipo de fronteras me voy a centrar en las que las personas ponemos a nuestro ámbito competencial.

Pues sí, no nos suele gustar que otros se entrometan en nuestros asuntos y cuando alguien lo hace, muchas veces lo vemos como una afrenta, ya que al fin y al cabo, el resultado de nuestras acciones nos afecta a nosotros y no a las personas que traspasan o intentan traspasar la frontera metiéndose donde nadie les ha llamado.

No obstante y sobre lo comentado en el párrafo anterior, sería totalmente injusto si nuestra visión fuera exáctamente la que he indicado en él, es decir, tomar cualquier acción que realice una persona sobre un asunto de nuestra incumbencia como una falta de respeto, como un atentado a nuestro ego o como una afrenta. ¿Por qué? Pues porque hay que valorar siempre la intención con que se hacen las cosas y si la intención es buena no se debe responder de mala manera, independientemente de que se hayan traspasado fronteras que no se deberían haber traspasado.

Siempre existe la posibilidad de comunicar, de hablar, ya lo he dicho innumerables veces en mi blog, si las personas desarrolláramos más la capacidad de comunicación, nos desprendiéramos más veces de nuestro ego y aprendiéramos escuchar, desarrollásemos nuestra empatía y diéramos por supuestas menos cosas, el número de problemas que se producen en todos los órdenes de la vida se reducirían, no sé hasta qué punto, pero sí que estoy convencido de que disminuirían.

Independientemente de todo lo anterior, traspasar fronteras tiene sus riesgos, incluso aunque se haga con buena intención, por ese motivo, lo mejor es que si se hace, se haga con el consentimiento previo del “invadido” o porque éste te solicite consejos o ayuda.