archivo

Archivos diarios: diciembre 31, 2010

Para mi son dos conceptos distintos. Si se prioriza es porque existen unos objetivos que dan sentido a esas prioridades.

La situación contraria, en la que las prioridades condicionan los objetivos provoca una desviación de sus propósitos, ya que estarán supeditados a decisiones provocadas por el día a día, por el corto plazo, por las limitaciones del presente.

Es fundamental tener en cuenta cómo estamos para plantearnos a dónde queremos llegar, pero si antes de marcar el mapa con una X condicionamos nuestras actuaciones con prioridades del presente, nos quedaremos a mucha distancia de nuestro objetivo, en el caso además de que hayamos tenido la fortuna de elegir el rumbo adecuado.

Un equipo puede jugar bonito, hacer disfrutar a la grada durante el partido pero si no mete gol, casi todos quedarán frustrados.

En el desarrollo de software pasa exactamente lo mismo. Un proyecto que ha funcionado muy bien en todas las fases de su desarrollo puede irse al traste si la fase de implantación y aceptación del sistema tarda demasiado.

El demasiado depende de cada proyecto. En algunos casos será cuando se supere una fecha de entrega inaplazable (hay pocos proyectos que realmente no se puedan permitir un cierto retraso, pero es cierto que algunos hay), en otros será cuando los sucesivos aplazamientos en la fecha de entrega minen la paciencia del cliente y los usuarios y también tendremos los proyectos donde el retraso implique un esfuerzo extra tras la implantación y esto puede ser provocado por diversos motivos: necesidad de volver a migrar datos de nuevo desde el sistema origen (en el caso de un sistema que sustituya a otro), volver a ganarnos la confianza del cliente y/o de los usuarios, etc…

Los proyectos hay que rematarlos. Un trabajo extraordinario se puede echar por la borda en la implantación. Un esfuerzo de meses se puede olvidar en solo unas semanas.

Tanto dentro de nuestra vida laboral, como personal, uno de los aspectos que más nos cuesta gestionar es el silencio. En mi caso es algo que necesito mejorar para dar un paso adelante en mi desarrollo personal y profesional.

Mejorando el uso del silencio mejoraremos nuestra capacidad de escuchar.

Sobre esto es importante señalar que el silencio no consiste solo en dejar hablar a las personas con las que estamos estableciendo un diálogo, sino en intentar liberarnos de prejuicios y eliminar todos los filtros posibles para que nos llegue el mensaje, independientemente de que finalmente estemos de acuerdo o no con lo que se nos está diciendo.

Por lo menos hay que dar la oportunidad de que lo que se nos está comentando sea captado por nosotros, ya que en demasiadas ocasiones y de antemano, ponemos un muro sobre un interlocutor o sobre una temática y hacemos que lo único que nos llegue sea ruido, perdiendo la posibilidad de evaluar un punto de vista que aún siendo opuesto al nuestro, nos puede aportar matices o una nueva orientación que, tras su asimilación, realmente nos ayude a encontrar una solución a un problema o simplemente a mejorar.