Desarrollo de software. Menos presupuesto, tal vez haya que empezar a gastar mejor, tal vez haya que empezar a ser más productivo

He tratado el asunto de los presupuestos en departamentos TIC o en proyectos de desarrollo de software en varios artículos. Siempre defenderé que los presupuestos deben ir acordes al volumen de trabajo y al nivel de servicio y que deben ser algo superiores a lo que se necesita, para cubrir posibles imprevistos (que los habrá). Presupuestos insuficientes, serán sinónimo de sobrecarga de trabajo, reducción de la calidad y pérdida de motivación de muchos trabajadores, ya que el esfuerzo no será sinónimo de resultados.

Con presupuestos que están muy por encima de lo que se necesita todo es más fácil, sin embargo en muchas ocasiones son un caldo de cultivo perfecto para desarrollar una mala gestión (o una gestión relajada). Como consecuencia se gasta el dinero donde no existen necesidades y se disminuye el control en los proyectos, tanto en los importantes como en los que no lo son tanto.

Cuando se reducen los presupuestos lo importante es el punto de partida, es decir, si se parte de presupuestos muy holgados, la reducción los va convirtiendo en racionales. Si los presupuestos ya son ajustados, la reducción se convierte en un problema, en muchos casos, sin solución, es decir, se podrá sobrevivir en el día a día pero a costa de quemar al personal, tanto a los que dan el servicio como los que los reciben.

Si se está acostumbrado a manejar presupuestos por encima de las necesidades y nunca se ha mirado por lo que se gasta, puede ser crítico tanto para el que lo gestiona como para los proveedores. El primero porque debe empezar a priorizar y optimizar el gasto, los segundos porque verán reducidos sus ingresos y se les controlará y exigirá más. Esto no debe suponer una reducción del nivel de servicio entre otras cosas porque probablemente era superior a lo que se necesitaba o nunca se llegó a controlar, simplemente se pedía y casi siempre se le daba una respuesta.

Por tanto, en estos casos lo que hay que hacer es empezar a gastar mejor, si nunca se ha hecho, será necesario aprender.

¿Y los proveedores? Ahí es donde está el problema, ya que durante años el presupuesto TIC de los clientes ha estado por encima de lo que se necesitaba realmente y eso además de malacostumbrar a quien contrata, ha malacostumbrado a quien realiza los servicios. Proyectos, en muchos casos, sobredimensionados económicamente ha dado lugar a que no se haya desarrollado una cultura de productividad en las empresas y no se hayan desarrollado procedimientos y metodologías de trabajo. De igual manera, que la reducción de presupuestos debe implicar gastar mejor, también debe provocar una mejora de la eficiencia de los proveedores, quien se adapte sobrevivirá (con mayor o menos esfuerzo), quien no lo haga tal vez no aguante.

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