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Archivos diarios: marzo 24, 2011

Existen muchas cosas que valoro de los integrantes de un equipo de proyecto:

– Que sean profesionales. Un profesional no abandona a su equipo, hace sobreesfuerzos en momentos puntuales para sacar el proyecto adelante en los plazos previstos y además intentar dar el mejor acabado posible a cada tarea que realiza.

– Que sepan trabajar en equipo.

– Que sepan mantener un buen ambiente entre ellos.

– Que sean comunicativos. Es decir, que sean capaces de compartir información, ya sea buena o mala para el devenir del proyecto con el equipo que forma parte de él, incluida la dirección del mismo.

– Que sean disciplinados con las instrucciones de la Dirección del Proyecto y de sus superiores y también con las normativas de calidad establecidas.

– Relacionada con la anterior: Que se minimicen las situaciones en las que haya que repetir dos veces la misma instrucción para que sea ejecutada.

– Que sean proactivos.

– Que tengan conocimientos técnicos en la arquitectura y tecnología con la que se va a desarrollar.

– Que tengan interés en entender la funcionalidad del sistema que tienen que desarrollar.

– Que tengan un trato profesional con el cliente, con los usuarios, etc…

Pero además de todas ellas, valoro muchísimo la capacidad de aportar al proyecto y al equipo de proyecto, conocimientos, habilidades, ideas, que van más allá de la situación en la que se encuentre el proyecto y de la información que se ha obtenido del mismo.

Si se contrata a una empresa para realizar un desarrollo y esta a su vez encomienda esa tarea a un equipo de proyecto, lo normal es que el Director de Proyecto por parte del cliente especifique cómo se debe desarrollar el proyecto a nivel metodológico y de calidad, los plazos, los ritmos, el resultado final que espera , etc, etc, etc… y que además realice un seguimiento y control del del mismo a todos los niveles y dinamice los distintos procesos de su desarrollo.

Sobre esas bases que establecen un marco de trabajo y de desarrollo, y se establece y se pone en marcha una dinámica de trabajo. La propuesta de valor del equipo de proyecto consiste en aportar soluciones a los problemas técnicos y funcionales que se vayan produciendo en el transcurso del proceso de desarrollo, en contraposición con esto está en que el equipo de proyectos en lugar de solucionar problemas los cree o bien que se limite en la mayoría de los casos a solicitar soluciones al cliente.

Recuerdo una reunión de muchas horas de duración que tenía como objetivo consensuar con el proveedor la relación de tareas que se tenían que realizar para dar por cerrado el proyecto.

En la misma tomé una posición que no fue muy bien entendida por las personas que junto a mi representaban al cliente ya que interpretaron que había sido muy blando con respecto al proveedor. Por otro lado, el proveedor tampoco estaba satisfecho con los acuerdos a lo que se llegaron, por tanto y al final me encontraba en el “punto de mira” de ambas partes.

Lo pongo entre comillas porque no había acritud, pero ambas partes esperaban otra cosa de mi, aunque independientemente de lo anterior, sentían su respeto y eso es lo que me queda, eso y que los míos, pese a todo, estaban conmigo.

No me gusta imponer, prefiero dialogar, consensuar, llegar a acuerdos, empatizar, si puedo arreglar un problema con otra persona, prefiero hacerlo con ella que recurrir a escalarlo. No soy un angelito, tampoco lo pretendo.

Sigo una línea en los proyectos de desarrollo de software y trato de no salirme de ella, tengo unos límites de hasta cuando se debe flexibilizar los requisitos y pretendo ser lo más objetivo posible, ¿lo consigo siempre? no, ¿lo intento siempre? sí.