Los objetivos no llegan solos, hay que actuar para conseguirlos

Hay veces que la vida sonríe a la organización a la que pertenecemos o a nosotros, aparentemente sin grandes sacrificios se consiguen buenos resultados, incluso superiores a los esperados. Sin embargo, como la vida es una espiral de buenos y malos momentos, lo que antes se alcanzaba con las puntas de los dedos, ahora se encuentra a kilómetros de distancia.

Muy probablemente los buenos momentos tuvieron su por qué, realmente no vinieron solos, siempre hay una causa y un efecto. Tal vez estabas bien posicionado, tal vez las condiciones de mercado favorecían a tu organización, tus productos o tus servicios gustaban, estabas de moda, el equipo de trabajo se encontraba motivado y alineado con los objetivos de la organización, se tomaron buenas decisiones, se tenía menos competencia, se tenía hambre por conseguir cosas, etc…

Los malos momentos también tienen un origen y no necesariamente porque las condiciones externas hayan cambiado excesivamente. Hay que tener en cuenta que no estamos solos, estamos en mundo lleno de competencia y que evoluciona (tanto el mundo como la competencia). Si tus competidores se hacen más fuertes en términos de metodología, productividad, marketing, calidad, etc…, te terminarán superando y quitándote mercado y, más que probablemente, tus mayores talentos y/o tu personal más comprometido, lo que te hará caer en una espiral que de no salir pronto de ella puede dejar la organización en una situación muy difícil.

Llegará un día, por tanto, en que te des cuenta que tu competencia se ha multiplicado y el mercado al que puedes aspirar se ha reducido, ante esto solo queda actuar, analizar qué te ha llevado ahí, ser autocrítico y plantear un plan de acción y ejecutarlo. Esto podrá salir bien o mal, ya que lo mismo no se acierta o incluso acertando la situación era tan complicada que no se ha podido resolver, por lo menos con el nivel de satisfacción que hubiera sido deseable.

Lo que no te sacará de la situación comprometida es la simple espera de que vuelvan las condiciones que te hicieron tener éxito, eso es lo mismo que esperar que alguien o algo, que además no sabes quién es, te resuelva el problema. Si te quedas sentado, lo mejor que vas a conseguir va a ser una entrada de primera fila hacia la nada.

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