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Archivos diarios: abril 23, 2011

No importa la metodología que se utilice, si el equipo de proyecto no es un equipo, sino simplemente es un conjunto de personas que realizan una serie de tareas pero sin ningún tipo de vinculación más, tendrá consecuencias sobre el resultado final que se obtenga.

Un equipo funciona cuando la suma de su conjunto es mayor que la suma de las individualidades. Un equipo que no funciona no solo es que no consiga eso, sino que se suele producir el efecto contrario y es que la suma del conjunto es bastante peor que la suma de lo que puede aportar cada individuo.

¿Por qué un equipo de proyecto llega a no comportarse como tal? Los factores pueden ser muchos, enumero a continuación unos cuantos:

– El jefe de proyectos o responsable de equipo no ha conseguido que se entienda que para llevar a cabo el proyecto con éxito, es necesario que todos tengan en mente ese objetivo y que no se consigue si no existe compromiso entre todas las partes.

Esto puede ser debido a un problema de comunicación, falta de credibilidad del gestor, falta de motivación por parte del equipo de proyecto (alguno se podrá preguntar, ¿qué beneficios tendré yo si el proyecto tiene éxito? y es razonable pensar en ello, por este motivo es importante que si un proyecto tiene éxito el trabajador también sea partícipe, dependiendo claro está de los beneficios reales tangibles e intangibles que obtiene la empresa con el proyecto, esos beneficios pueden ir desde premios, hasta promociones en la carrera profesional), mala elección de las personas que lo conforman (hay personas que pueden ser excelentes trabajadores, que pueden trabajar bien en equipo, pero que no pueden tener química entre sí), la suma de algunas o todas de esas variables y otras muchas más.

– El jefe de proyectos no trata de manera objetiva a todo el equipo. En el momento en que la subjetividad entra en liza, se empezarán a dar circunstancias en las que miembros del equipo estén disgustados, ¿por qué se valora el trabajo realizado cuando es como mucho igual que el que realizo yo?, ¿por qué tengo que echar más horas, mientras otras personas dedican incluso menos tiempo que la jornada laboral?, ¿por qué me caen a mi todos los problemas y a otros, que incluso tienen más sueldo que yo, les asignan tareas más fáciles?. Si detrás de estas decisiones hay criterios objetivos, las molestias serán menos y se tendrá argumentos para discutirlas si es necesario.

– El equipo de proyecto no se conoce y están acostumbrados a trabajar de distinta manera. Esta circunstancia es muy común este problema en las uniones temporales de empresa, donde además los trabajadores pueden trabajar en sedes distintas. Antes de intentar que el equipo de proyecto se alinee, lo primero que tienen que dejar de lado las empresas son sus intereses individuales, es decir, no puedes pedir a personas que sean una piña si a nivel de empresas no se intenta o consigue. Las uniones temporales de empresas no tienen por qué ser malas, pero es necesario que rompan la barrera de lo individual centrándose en la fuerza del colectivo.

– El jefe de proyecto no es una coraza para los integrantes del equipo de proyecto tanto para el cliente como para la empresa. Al equipo hay que protegerlo, no se puede dejar vendido a nadie. Si eso sucede la desconfianza entra a formar parte del día a día y la persona que debe ejercer de líder pierde su credibilidad. Esto no quiere decir que todo el equipo sea inmune, es decir, si hay personal que no hace su trabajo bien o que crea mal ambiente, puede ser relevado, pero siempre siguiendo criterios objetivos.