archivo

Archivos diarios: junio 5, 2011

Resulta complicado alcanzar un equilibrio en un equipo de proyecto ya que trata de integrar personas con experiencia, conocimientos, habilidades y aspiraciones diferentes, cada uno con unas condiciones económicas distintas y con un estado en lo personal y en lo profesional divergente.

El buen funcionamiento del equipo de proyecto resulta fundamental para que evolucione de manera adecuada, si extendemos esta estado a usuarios y responsables técnicos del cliente, todavía las bases serán más sólidas. Un proyecto sin este sustento es inestable y cuando peor sea su estado más se parecerá a arenas movedizas que a otra cosa.

¿Alguien piensa que se puede llegar a algún lado si las personas que participan en un proyecto no trabajan por un objetivo común? Es totalmente razonable que cada cual defienda ciertos intereses individuales (ya sean a nivel de organización o persona) pero siempre y cuando estén en un nivel de prioridad inferior al objetivo que realmente debe preocupar a todos, que no es otro que el proyecto salga adelante.

Centrándonos en el equipo de proyecto (sin tener en cuenta a usuarios o técnicos del cliente) para que funcione debe estar bien dirigido. Resulta lógico. Sin embargo, por regla general, cuando no funciona se tiende a buscar las causas o los culpables entre los miembros del equipo (obviando al que los dirige). No se trata de apuntar hacia arriba o hacia abajo, sino de analizar qué es lo que está pasando y la evolución que está teniendo el proyecto y el equipo en función de las decisiones que se estaban tomando.

Es decir, si se toman medidas y la situación no mejora quiere decir que, o bien la causa del problema no era la que se pensaba o no era exclusivamente esa. Si se aplican soluciones una tras otra y nada mejora o no mejora lo suficiente, ¿no será que lo que está fallando es la coordinación/dirección del equipo de proyecto?. Por supuesto que hay que analizar más factores, lo mismo las causas están fuera, en la propia organización a la que pertenece el equipo de proyecto, a los usuarios, al cliente, Hay que evitar análisis simplistas, pero no solo cuando se apunta a más arriba, sino desde que se empieza a detectar que el proyecto y/o el equipo no funciona.

Una correcta dirección no es solo tomar buenas decisiones o conseguir un tratamiento basado en la confianza con el cliente y usuarios, sino hacer que el equipo de proyecto funcione (buenas decisiones y buen trato con el cliente allana el camino pero no es suficiente) y eso se consigue si el equipo está motivado, es productivo, se siente parte del proyecto, existe un ambiente de colaboración y cooperación y se atiende a aun objetivo común.

Tal vez no se consigan todos los ingredientes de la receta, tal vez para que el proyecto salga adelante no haga falta pero resulta razonable pensar que cuantas más variables favorables tengamos más posibilidades tendremos de conseguir unos buenos resultados.