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Archivos diarios: julio 10, 2011

Los problemas del ciclo de vida clásico o en cascada empiezan con los cambios de requisitos en fases posteriores al análisis y estos son inevitables salvo que el sistema que se desarrolle sea pequeño.

Cuando estos cambios ocurren, salvo que el presupuesto sea muy holgado, empieza el desgaste entre proveedor, área técnica del cliente y los usuarios que dará lugar finalmente a un producto y a un proyecto que probablemente no dejará totalmente contento a nadie, ya sea por los costes, los plazos y/o por la calidad final.

El carácter predictivo que tiene este tipo de desarrollos, provoca, sobre todo si ya tienes una cierta experiencia, respeto a los usuarios a la hora de definir los requisitos y a los desarrolladores de ejecutarlos con éxito.

El ciclo de vida del proceso unificado (como por ejemplo RUP) o los ciclos de vida de las metodologías ágiles son adaptativos, están orientados probar soluciones, si no gusta se intenta otra, si solo requiere cambios parciales, estos se llevan a cabo. Hay que perder el miedo a especificar requisitos y a ejecutar soluciones, de esta forma es como se consigue que las funcionalidades, que los módulos se ajusten cada vez más a las expectativas del usuario.

Esto tiene su coste, la diferencia es repercutir parte del coste de mantenimiento en el propio proceso de desarrollo, al final, este mayor presupuesto en el desarrollo saldrá barato, ya que no es lo mismo evolucionar sistemas complejos ya en producción, que ir madurando poco a poco los mismos.