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Archivos diarios: julio 29, 2011

Dave Barry es un autor americano especializado en humor y comedia que ha desarrollado una buena parte de su trayectoria profesional como columnista en el Miami Herald, además ha escrito numerosos libros. Su prestigio es tal que ha sido ganador de un premio Pulitzer.

Entre sus citas sobre el mundo del software y de la computación, destaca la siguiente, que puede resultar interesante de destacar, teniendo en cuenta que ha sido realizada por alguien ajeno a nuestro negocio (traducción libre): “El software viene acompañado normalmente por documentación en forma de grandes y monstruosos manuales que nadie lee…”.

Vamos a pensar en los manuales de usuario que acompañan a los productos software de nuestros proyectos, ¿qué proporción de usuarios lo han leído?, ¿qué proporción de usuarios lo utilizan?. Si a lo anterior le sumamos lo siguiente, ¿cuál es el nivel de actualización de dichos manuales conforme el producto va evolucionando?, podemos hacernos una idea de si realmente resultan útiles o no.

Soy de la opinión de que manuales debe haber, pero antes de hacer el esfuerzo hay que ser consciente de si la carga de trabajo que va a entrar en manera de evolutivos va a permitir actualizarlos debidamente. También hay que tener en cuenta las características de los usuarios que va a tener la aplicación y la complejidad de la misma. Esto servirá para realizar manuales útiles (aunque se centren es aspectos generales de la aplicación o en aquellos módulos más complejos), realizados con el menor esfuerzo posible y que sobrevivan en lo posible a un contexto de fuerte evolución y adaptación del software.

Hay que recordar que en muchas ocasiones y sobre todo en el campo del desarrollo de software menos es más.

Una vez un compañero mío dijo una frase que me pareció muy esclarecedora y de mucha utilidad, sobre todo para alguien que estaba empezando en este mundillo como era yo.

Vino de decir que el ya tenía el cajón lleno de medallitas y que las únicas recompensas que le resultaban válidas eran las tangibles.

Las personas que leerán este artículo tendrán diferentes años de experiencia en el mundo del desarrollo de software y si han tenido vivencias en proyectos parecidas a las mías o a la de mi compañero probablemente hayan llegado a la conclusión de que las felicitaciones y los premios que realmente valen son los que se pueden tocar o ver en tu cuenta corriente.

Es cierto que hay valores intangibles que resultan importantes como por ejemplo sentirte parte de un proyecto, pero eso no es un premio por tu trabajo sino que eso es un premio que te das a ti mismo y una demostración de que tu organización ha sabido acertar en crear ese ambiente. Otros valor intangible importante es sentirte valorado, lo que pasa es que cuando esa valoración no se plasma en hechos al final te sientes como un reloj caro en un escaparate y que nadie compra, con la sensación de que pasarás de moda y te venderán a precio de saldo.

La ilusión y las ganas nos hace considerar que determinadas tareas o proyectos son más sencillos de los que son realmente. Nuestras aspiraciones, nuestro deseo por cumplir objetivos personales y profesionales nos hace bajar el listón y aceptar o enfocar proyectos con presupuestos, recursos o plazos inalcanzables.

Las decisiones que se toman a la ligera o llenos de adrenalina pueden ocasionarnos muchos problemas de los que nos resultará complicado salir.

No decir que no, no matizar, no sugerir otros enfoques, nos puede llevar directamente a un Death March Project.

Es cierto que con ganas, ilusión, motivación, conocimientos, experiencia, se pueden conseguir superar muchos obstáculos e incluso hacer posibles muchos imposibles, pero hay que tener en cuenta que los proyectos se realizan en equipo y lo que tú puedes sentir por un proyecto o por una tarea no tiene por qué coincidir con la de tus compañeros. Nuestros sentimientos nos hacen olvidar a menudo que no somos los únicos que tenemos que remar para que todo salga adelante.