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Archivos diarios: julio 30, 2011

Si el cliente queda satisfecho en un proyecto de desarrollo de software es más que probable que termine hablando de tu organización con otros posibles clientes o que incluso no te ponga problemas para hablar con otros si lo quieres utilizar como referencia.

De hecho si tienes la posibilidad de hacerlo y no lo haces estás perdiendo una importante herramienta comercial a tu favor porque salvo que el posible cliente con el que quieres contratar tenga ya una relación de confianza contigo o con tu organización, creerá más lo que le diga la referencia que cualquier cosa que le cuentes.

Hay que tener en cuenta que realizar servicios de desarrollo de software lo pueden hacer muchos, sin embargo, que cumplan las expectativas del cliente con un nivel de desgaste en las relaciones tolerable, bastantes menos.

Desarrollar software de calidad atrae clientes, no hacerlo los espanta. Lo mismo has conseguido salvar el proyecto con éxito desde el punto de vista económico, pero lo mismo te has cerrado puertas que no se volverán a abrir.

Lewis D. Eigen es autor, articulista, con experiencia docente y de investigación en el ámbito universitario y también como consultor y responsable de empresas en el ámbito privado.

Este autor realiza la siguiente reflexión la cual, desde mi punto de vista, es cada vez es más real, independientemente de que sintamos o no que esa división existe o que le demos una visión más o menos conspiranoica: “Los trabajadores y profesionales del mundo pronto se dividirán en dos grupos. Aquellos que controlarán los ordenadores y aquellos que serán controlados por ordenadores. Lo mejor para ti será estar en el grupo adecuado”.

Comenta Ed Yourdon que la mejor manera de evitar un Death March Project es no participando en esa locura.

Básicamente lo que viene a decir Yourdon es que poca solución hay cuando las condiciones para la realización del proyecto no son realistas.

Lo peor de todo esto es que la mayoría de la gente que sufre este tipo de proyectos (por parte del proveedor) no son los que han tomado la decisión de participar en él. Probablemente si ellos sufrieran en primera persona la frustración de tener que trabajar innumerables horas, con un desgaste considerable en las relaciones con los que te rodean (dentro y fuera del trabajo) para obtener unos resultados inciertos (por decir algo), se lo pensarían más de una vez.

Esta falta de empatía con tus equipos de trabajo o ese exceso de ambición puede llevar a estas situaciones que, además, pueden terminar volviéndose en su contra porque si el proyecto va mal salpica a todos. Lo que pasa es que en demasiadas ocasiones los culpables no aparecen o ya están lo suficientemente lejos como para que les afecte.