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Archivos diarios: julio 31, 2011

Cuando un cliente pierde la confianza en el proveedor o viceversa, el equipo de proyecto pierde la confianza en la persona que los coordina o al revés o unos compañeros pierden la confianza en otros, todo es mucho más difícil, cuando no imposible (no digo que no se puedan llevar a cabo los trabajos encomendados, pero sí que resultará muy complicado cumplir con unos objetivos de calidad aceptable: cumplimiento de expectativas de usuario, presupuesto y plazos).

Las personas son lo más importante en los proyectos de desarrollo de software, si las relaciones entre las que participan en el mismo no se basan en la confianza se perderá el dinamismo y el efecto es similar a cuando piezas que rozan no están engrasadas.

La confianza es algo muy frágil. Se tarda mucho en afianzarla y una acción para destruirla. La capacidad de recuperarla o de mantenerla dependerá de tus acciones anteriores y de las relaciones personales y profesionales que se hayan forjado con el paso del tiempo.

Nuestra productividad alta o baja no tiene efectos exclusivamente sobre nosotros mismos, sino que también tiene un efecto a nuestro alrededor, de la misma forma que la de los demás también influye en nosotros.

Se suele trabajar en equipo y cuando alguien falla o destaca inevitablemente tiene efectos sobre los demás.

Cada uno de nosotros tiene una capacidad de empuje, una motivación, un nivel de resiliencia, una experiencia, unos conocimientos, una técnica y podemos ser más o menos ajenos a lo que pasa en nuestro proyecto y mantener durante más tiempo nuestra regularidad, sin embargo resulta a largo plazo poder mantener un nivel aceptable de productividad cuando la teoría de las ventanas rotas se ha instaurado en nuestro contexto laboral y la improductividad solo trae más improductividad.

También será complicado que no mejoremos si los hábitos y la capacidad de nuestro entorno son favorables.

Estas características provocan que las caídas o subidas de productividad en un departamento o en una organización sean muy sensibles, ya que tiene influencia no solo sobre personas concretas, sino en equipos de trabajo completos. Es necesario, por tanto, darle al capital humano el valor que se merece.

Las organizaciones para ser competitivas deben estar orientadas a la productividad, poniendo los medios adecuados para poder evaluarla y no dejando su valoración en percepciones personales y subjetivas.

Productividad no es aumentar la carga de trabajo sin más, sino sacar el mayor rendimiento posible de las personas. Se obtienen mejores resultados, aumentando la motivación, que a través del overtime o de la asignación de una carga de trabajo superior a la que que se puede afrontar en una jornada laboral normal (incluso siendo muy productivo).

Comenta Ed Yourdon que independientemente de que existan circunstancias que te empujen irremediablemente a un Death March Project (decisiones de empresa ya sea por la parte cliente o proveedora), en muchas ocasiones se aceptan condiciones que podrían haber sido evitadas o, al menos, paliadas con la existencia de una negociación bien llevada.

El desarrollo de software no solo requiere habilidad técnica, es algo que sabemos todos y que comento con relativa frecuencia en mi blog, sino que son muchas variables las que intervienen para que un proyecto de desarrollo de software, una empresa o una organización tengan éxito.

Una persona no tiene por qué reunir todos esos ingredientes, estamos hablando de que el desarrollo de software es un trabajo en equipo y que va más allá del ámbito del proyecto. Lo importante es que la suma de los ingredientes que proporcionan las personas permitan hacer una buena receta.

La negociación es una habilidad. Hay personas que de manera innata lo hacen muy bien, sin embargo, además de ese instinto, cuanta mucho la técnica y sobre todo la experiencia.

Es cierto que una negociación influye mucho tu posición en la misma, ya que a veces se juega con las cartas marcadas, pero incluso en las circunstancias más adversas se pueden conseguir logros.