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Archivos diarios: agosto 8, 2011

Siempre estaré en contra de proyectos de desarrollo de software donde el presupuesto para realizarlo sea claramente inferior al necesario. Esto ha hecho mucho daño a nuestra profesión como también lo ha hecho proponer sistemáticamente ofertas muy por debajo del precio de mercado.

Mientras exista mayoritariamente crisis del software, con el máximo exponente en los Death March Project, nos costará darle a nuestro trabajo el valor que realmente tiene.

Los presupuestos en los proyectos deben ser holgados y esa holgura depende de la propia naturaleza de las tareas a realizar y del contexto en el que se desarrollen las mismas.

Al fin y al cabo los proyectos tienen siempre un coste de mantenimiento, la holgura es simplemente deslizar parte de ese presupuesto de mantenimiento al propio de desarrollo de manera que se pueda evolucionar el producto de manera adecuada, adaptándolo paulatinamente a las necesidades del usuario.

Pero, ¿cuándo un presupuesto es excesivo? Cuando la cantidad de trabajo que se realiza con él es inferior al acabado y calidad que debería tener el proyecto software en el contexto en que se ha realizado. Esto implica que podemos tener presupuestos excesivos incluso en proyectos donde el mismo es muy ajustado o incluso por debajo de lo necesario.

Más dinero no implica hacer las cosas mejor, la Ley de Parkinson es una muestra reveladora de lo que pasa cuando existe mucho presupuesto y no se enfoca adecuadamente el trabajo a realizar.