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Archivos diarios: agosto 10, 2011

El desarrollo de software está muy lejos de conseguir el éxito a través de la utilización de una bola de cristal. Las metodologías clásicas como el ciclo de vida en cascada, donde existe mucho tiempo desde que se concibe el proyecto hasta que entra en producción presupone que los cambios que se van a producir desde la aprobación del análisis hasta la implantación van a ser mínimos, algo que todos sabemos que dista mucho de ser real.

Todos hemos sido, somos y seremos víctimas de los desarrollos en cascada porque en muchas ocasiones estamos obligados a afrontar los proyectos de esa forma. Es una pena porque la naturaleza del desarrollo de software es adaptativa de manera que mediante aproximaciones sucesivas si se trabaja de manera adecuada y los usuarios colaboran, cada vez el producto resultante estará más próximo a las expectativas del usuario, manteniendo unos umbrales de calidad por encima del mínimo exigible.

Sobre este aspecto, David Lorge Parnas, realiza la siguiente reflexión (traducción libre): “La imagen de un desarrollador obteniendo el diseño de un software a partir de un conjunto de requisitos racional y sin errores es muy irreal. Ningún sistema ha sido construido de esa manera y probablemente nunca se construirán. Incluso el desarrollo de programas pequeños que se muestran en libros y artículos son irreales, ya que son revisados y pulidos hasta que el autor nos muestra lo que el desearía haber hecho y no lo que realmente hizo”.