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Archivos diarios: agosto 13, 2011

Hay veces que pensamos, ¿se merece la organización en la que trabajo mi dedicación y mi esfuerzo por ser y mantenerme productivo? Desgraciadamente en muchos casos nuestro pensamiento vaya acompañado por la realidad ya que si hay algo que caracteriza a las entidades públicas y privadas de nuestro país es que la productividad lejos de fomentarse y de ser un combustible que les permita alcanzar cotas más elevadas, está perseguida.

Cuando nos hacemos esa pregunta es un síntoma de desgaste personal y profesional y cuando eso ocurre hay dos caminos abandonar tu entidad o seguir en ella y en el caso de decidir continuar, bajar el ritmo o seguir siendo como somos, intentando dar siempre lo mejor de nosotros mismos.

La productividad es la capacidad de generar más trabajo efectivo (que sirva) por unidad de tiempo dentro del contexto en que desarrollemos nuestra actividad (es complicado ser igual de productivo en contextos diferentes porque no en todos se darán las mismas condiciones), por tanto aunque todos tenemos límites, es flexible y conforme vamos ganando en técnica, conocimientos y experiencia.

Siempre tenemos la oportunidad de ser mejores y eso es algo que llevamos con nosotros siempre, vayamos donde vayamos, en nuestra organización o en otra y por ese motivo creo que no debemos renunciar a intentar cada día dar un pasito más.

Claro que el entorno nos pone límites, somos humanos y si no estamos contentos con lo que pasa nuestra productividad se verá afectada. No podemos desconectar nuestros sentimientos y estos influyen en nuestra motivación y esta a su vez en la productividad. Pero una cosa es que nuestra productividad pueda bajar y otra que renunciemos voluntariamente a ella.

La productividad también tiene parte de hábito, la adquisición de malos hábitos es un problema porque después resultan complicados de eliminar. Cuando después quieras volver a tener un nivel de productividad acorde a tu capacidad, te costará mucho trabajo conseguirlo, ya que no habrás avanzado en técnica, te costará más tiempo y esfuerzo conseguir concentración y te cansarás mucho antes.

La productividad es un patrimonio personal, cada uno decide si quiere aumentarlo, mantenerlo o perderlo.