Mi productividad y yo

Hay veces que pensamos, ¿se merece la organización en la que trabajo mi dedicación y mi esfuerzo por ser y mantenerme productivo? Desgraciadamente en muchos casos nuestro pensamiento vaya acompañado por la realidad ya que si hay algo que caracteriza a las entidades públicas y privadas de nuestro país es que la productividad lejos de fomentarse y de ser un combustible que les permita alcanzar cotas más elevadas, está perseguida.

Cuando nos hacemos esa pregunta es un síntoma de desgaste personal y profesional y cuando eso ocurre hay dos caminos abandonar tu entidad o seguir en ella y en el caso de decidir continuar, bajar el ritmo o seguir siendo como somos, intentando dar siempre lo mejor de nosotros mismos.

La productividad es la capacidad de generar más trabajo efectivo (que sirva) por unidad de tiempo dentro del contexto en que desarrollemos nuestra actividad (es complicado ser igual de productivo en contextos diferentes porque no en todos se darán las mismas condiciones), por tanto aunque todos tenemos límites, es flexible y conforme vamos ganando en técnica, conocimientos y experiencia.

Siempre tenemos la oportunidad de ser mejores y eso es algo que llevamos con nosotros siempre, vayamos donde vayamos, en nuestra organización o en otra y por ese motivo creo que no debemos renunciar a intentar cada día dar un pasito más.

Claro que el entorno nos pone límites, somos humanos y si no estamos contentos con lo que pasa nuestra productividad se verá afectada. No podemos desconectar nuestros sentimientos y estos influyen en nuestra motivación y esta a su vez en la productividad. Pero una cosa es que nuestra productividad pueda bajar y otra que renunciemos voluntariamente a ella.

La productividad también tiene parte de hábito, la adquisición de malos hábitos es un problema porque después resultan complicados de eliminar. Cuando después quieras volver a tener un nivel de productividad acorde a tu capacidad, te costará mucho trabajo conseguirlo, ya que no habrás avanzado en técnica, te costará más tiempo y esfuerzo conseguir concentración y te cansarás mucho antes.

La productividad es un patrimonio personal, cada uno decide si quiere aumentarlo, mantenerlo o perderlo.

4 comentarios
  1. johann dijo:

    la productividad está íntimamente ligada a la persona, pero también al entorno. Si el entorno no acompaña, uno tarde o temprano se contagia. Eso es una realidad. En un cesto con una manzana podrida, el resto se pudre.
    Está claro que se puede luchar. Pero es algo inevitable.
    Ante esta situación caben dos alternativas: continuar o abandonar. Nadie está obligado a continuar en su trabajo. Otra cosa es querer retos nuevos que nos saquen de nuestro “espacio de confianza”. Si salimos de nuestra zona de control igual nos tenemos que enfrentar a nuevos retos: compañeros, tecnología, desconocimiento tecnológico…
    Que en mi caso, lo considero la salsa de la vida. Cada tres años hay que realizar un cambio más o menos radical que nos permita plantearnos nuevos retos, nuevos objetivos.
    Como dijo el poeta, caminante no hay camino, se hace camino al andar.
    Yo disfruto mas pensando como conseguir algo, que cuando lo consigo.
    Suerte!

    • jummp dijo:

      Haces una reflexión muy interesante. Cada uno debe buscar el espacio donde pueda desarrollar sus capacidades de la manera más productiva y donde pueda realmente ver cumplidas sus expectativas profesionales.

      Cada persona es un mundo y, por tanto, ese espacio para cada uno puede ser distinto. También los objetivos personales en nuestro trabajo, hay quien busca simplemente ganar dinero, otros buscan comodidad (una vez que el sueldo le permite vivir sobre el umbral donde realmente se siente satisfecho, listón que para algunos estará más arriba que para otros), otros buscan que su trabajo sirva realmente para algo, que permita cambiar o mejorar las cosas, otros buscarán otras metas… Un mundo de mentalidades, un mundo de sentimientos y objetivos.

      Como bien dices, el entorno donde desarrollamos nuestro trabajo condiciona mucho nuestra productividad y nuestros objetivos. Podemos luchar porque nos afecte de la menor manera posible, podemos incluso adaptarnos a funcionar de una determinada manera, pero todos sabemos lo que cansa correr con el viento en contra.

  2. johann dijo:

    Cuando lo he tenido en contra, he cambiado de aires. No hay peor cosa que tener el enemigo en casa. Es un cancer. Y así lo he hecho saber a mis superiores. Quizás no haya conseguido nada, y por eso necesité cambiar, pero uno se queda tranquilo haciendo las cosas lo mejor que puede. Y poniendo siempre q pueda los puntos sobre las ies.
    En este mundo, hay q cambiar de aires cada 3años. Sino, nos anquilosamos. Nos congelamos.

    saludos

    • jummp dijo:

      Yo creo más en las etapas, en los ciclos que en establecer límites temporales. En cualquier caso, cuando tu camino va hacia un lado y el de tu organización o tus superiores para otro, es una señal de que lo mejor es pensar en marcharte a otro sitio, donde en principio los caminos no sean tan divergentes.

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