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Archivos diarios: septiembre 5, 2011

Lo fácil puede ser optar por la estrategia de tú me pides, yo lo hago. Sin embargo, la mejor estrategia es, tu pides, yo lo analizo, te comento los riesgos (si hay), tu decides y yo ejecuto.

Hay veces que el usuario o el cliente pide una funcionalidad, que lo mismo es algo accesorio o que no es importante, que lo mismo puede ser útil pero que al fin y al cabo no es necesaria para que pueda desempeñar sus tareas de manera más o menos eficiente a través del sistema de información. Ellos pagan, luego tienen la posibilidad de pedir, pero lo mismo se piensan dos veces una determinada petición si se les explica las “contraindicaciones” que tienen la realización de la misma.

Porque, ¿cuántas veces ha llevado la realización de una mejora o la implementación de una nueva funcionalidad a una versión peor del producto? si nos ponemos a pensar, es más que probable que cada uno tengamos varios ejemplos.

¿Asegura la productividad buenos resultados individuales o colectivos? Desde mi punto de vista, la productividad es una variable importante para alcanzar objetivos pero no es el único factor que condiciona los resultados.

Se ha podido sacar mucho trabajo adelante por unidad de tiempo y además estar bien realizado pero si el enfoque que se ha dado no ha sido el adecuado es posible que no se consigan los objetivos de la organización (el proyecto no ha salido bien) e individuales (si el proyecto no sale bien es complicado que individualidades destaquen, salvo que hayan logrado evitar una caída al precipicio).

En el ámbito de una organización los resultados que se obtienen de manera general y los que se obtienen en los proyectos que has participado condicionarán mucho tus resultados individuales, es decir, has podido estar a la altura, rendir como el que más, pero si en conjunto la cosa no marcha será complicado obtener más recompensa individual que el hecho de haber seguido progresando y evolucionando como persona y como profesional a través del conocimiento y experiencia que te ha proporcionado la tarea realizada (que no es poco pero que sienta mejor con reconocimientos de carácter tangible).

Hay que estar preparado para ser productivo y que no se consigan resultados. Esto puede dar lugar a pérdida de motivación porque existe un riesgo elevado de caer en una dinámica perdedora o conformista (que al final es lo mismo) pero hay que analizar el por qué no se alcanzan esos resultados y cuál ha sido realmente tu papel.

Si has hecho tu trabajo bien, de manera eficiente y productiva y no salen las cosas, ¿te has parado a pensar que hubiera ocurrido si realmente no le hubieras puesto la implicación, interés y ganas con que has hecho tus tareas?, hubiera ido mucho peor. El problema de esto es que cuando los resultados son negativos resulta complicado ver algo en el fango.