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Archivos diarios: octubre 28, 2011

El nivel 3 de CMMI extiende el área de proceso del nivel 2 denominada Gestión de acuerdos con proveedores.

En el anterior nivel el objetivo principalmente era gestionar esos acuerdos, sin olvidarnos del proceso que permite llevarnos a los mismos, de la adquisición de esos productos o servicios y de la aceptación de los mismos.

En este nivel los objetivos son los mismos aunque con un enfoque más formal, más estratégico y con una visión más allá del alcance de un proyecto (o de un conjunto de ellos).

Este área de proceso se ocupa desde el método para la analizar proveedores potenciales de productos o servicios, evaluarlos y seleccionarlo hasta la verificación del cumplimiento de los compromisos fijados con los mismos y la posibilidad de revisar, si fuera necesario, los acuerdos adoptados con determinados proveedores.

Estamos ante una de las causas de la crisis del software. El exceso de optimismo. Pensar que todo es más fácil de lo que parece. ¿Cuántas veces no es hemos arrepentido de decir que esto es fácil, esto es trivial o esto está hecho en una semana? Muchas. Y lo peor de todo es que nos seguiremos arrepintiendo de ello porque tarde o temprano volveremos a caer.

Somos así, es nuestra manera de ser. Es cierto que, como somos una profesión de extremos, también pasamos por períodos en los que todo es imposible o en lo que todo requiere un esfuerzo dos, tres o cuatro veces el real, pero nuestra falta de término medio nos lleva a eso, a comprometernos a plazos, dedicación, calidad, etc… que después por el motivo que sea (propio o ajeno) no podemos cumplir. A veces no tendrá repercusión, otras le costará mucho dinero al proyecto.

Mejor optimismo que pesimismo (es mi forma de entender el desarrollo de software, respeto quien piense y con razón que una actitud conservadora origina menos disgustos), pero también es mejor pensar que precipitarse.

No soy el único, pensaba que era una más de mis rarezas.

Hay bastante más gente que coincide conmigo en que una de las cosas que más pereza les da es recoger el lavavajillas, ¿por qué? al rato deja de estar vacío y antes de que te des cuenta lo tienes de nuevo lleno.

Un bucle sin fin.

Esta sensación creada por una rutina sin fin puede alcanzarnos en nuestro trabajo. A mi me ha pasado y en diferentes momentos. Te das cuenta de que cada día es más de lo mismo, tal vez actores diferentes pero un argumento parecido.

La rutina tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Sientes que controlas, te conviertes prácticamente en un autómata, te llevas menos trabajo en la cabeza, etc…, pero también limita tus posibilidades y te puede llevar por un camino equivocado y es que la rutina se torne en aburrimiento y el aburrimiento en pereza.

¿Es productiva la rutina? No hace mucho tuve una conversación con un amigo al respecto y no terminamos de ponernos de acuerdo. Tal vez los dos teníamos la razón, tal vez los dos nos equivocábamos o tal vez nos encontrábamos cada uno en una escala del gris.

Mi amigo defendía el hecho de que el dominio de una especialidad permite ser más productivo en la misma, creas automatismos, te equivocas menos, etc…, pero, ¿acaso es necesaria la rutina para llegar a ser un experto en una materia?, y si te sacan de tu zona de control, ¿qué es lo que pasa?.

Aprendiz de todo, maestro de nada, el que mucho abarca, poco aprieta dice el refranero. Creo que no se trata de dirigirnos a los extremos y que desarrollando un ámbito concreto de una profesión se puede llegar a tener un cierto dominio de la misma sin caer en la rutina.