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Archivos diarios: octubre 29, 2011

Proyecto desarrollado en cascada, meses de desarrollo tras el análisis, cambia el responsable funcional, el nuevo llega a falta de poco para la entrega y empieza a sugerir cambios.

¿Os suena? Es lo de siempre, cambie o no el responsable funcional. Podía haber sido incluso peor y cambiar además el proceso que se informatiza por completo o de forma sensible, riesgo que crece proporcionalmente con el tiempo de construcción y todavía más para determinados tipos de clientes, como por ejemplo la Administración Pública.

Por eso esta forma de desarrollar el software no funciona, por mucho que sea la metodología más utilizada, por mucho que se lleven muchos años trabajando de esta manera. Es cierto que a veces proyectos desarrollados así salen bien pero también lo es que la mayoría tienen resultados discretos o pésimos, para el cliente, para el proveedor y generalmente para ambos.

El equipo de proyecto, el proceso para conformarlo, para seleccionar los roles adecuados, para orquestar la posible colaboración entre diferentes equipos. De esto trata este área de proceso del nivel 3 de CMMI.

En demasiadas ocasiones se le presta muy poco atención a la composición del equipo. A veces parece como si la selección de los integrantes se hubiera echado a suertes.

Esto es un error. El equipo debe ser el mejor posible, teniendo en cuenta el contexto de todos los stakeholders. ¿Por qué digo que debe ser el mejor posible y no que el mejor (a secas)? Pues porque no siempre van a estar disponibles para trabajar en el proyecto en el momento adecuado las personas que mejor se ajusten al alcance del mismo (estarán asignadas a otros proyectos, tareas o trabajos y no es posible o conveniente su participación en este, el presupuesto del proyecto no permite que determinados perfiles puedan participar en él, etc…), ahora bien, esto no debe ser un obstáculo para renunciar a conformar el mejor equipo que sea posible.

En este proceso de CMMI el equipo de proyecto no es solo el equipo de desarrollo, sino también está formado por personal de las distintas áreas involucradas cada uno de los cuales con el rol, dedicación y poder de decisión suficiente (en su ámbito de actuación).

El alcance de este proceso comienza desde la propia metodología para identificar las tareas que debe realizar el equipo de proyecto y los conocimientos y habilidades que se necesitan para su ejecución. Con esta información y el conocimiento del personal que puede estar a disposición del proyecto, se realizaría la selección de los integrantes.

Una vez conformado el equipo lo siguiente es definir las actividades que permiten fomentar una visión compartida de los objetivos a conseguir y del método para conseguirlo (comunicación, trabajo en equipo, etc…), dar a conocer a cada componente su rol y responsabilidades, establecer los procesos necesarios para coordinar el funcionamiento del equipo y por último definir los procedimientos para poder establecer relaciones de colaboración con otros equipos de trabajo (para ello además de existir determinados procesos horizontales, requiere tener un conocimiento de las tareas y proyectos que se están realizando en la organización o en los que colaboran algunos de los interesados).