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Archivos diarios: octubre 31, 2011

La creatividad de los desarrolladores de software es una de sus grandes virtudes (tal vez la que más) y mal empleada, uno de los mayores defectos.

Hay veces donde hay que crear, otras donde el trabajo a realizar está restringido al ámbito de un proyecto y donde resultas más conveniente ser práctico que complicar un desarrollo por intentar saltarse sus propios límites o el propio contexto en el que se encuentra el proyecto.

Teniendo en cuenta que la creatividad produce resultados y puede marcar diferencias si se aplica en aquellos proyectos y ámbitos donde es necesaria, resulta de interés crear el contexto adecuado o caldo de cultivo donde la misma pueda ser expresada, sin olvidar de lo necesario que resulta educar a los desarrolladores sobre los momentos en que resulta más adecuado ceñirse al guión establecido.

Me gusta esta reflexión de Frederick Brooks porque ofrece una visión romántica de lo que es un programador (traducción libre): “El programador, como el poeta, solo funciona si se encuentra un poco retirado de lo estrictamente racional. Construye sus castillos en el aire, desde el aire, creando a través del esfuerzo de la imaginación. Pocos medios de creación, son tan flexibles, tan sencillos de pulir y reconstruir y tan fácilmente capaces de concebir grandes estructuras conceptuales”.