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Archivos diarios: noviembre 22, 2011

La tendencia es que los desarrolladores marquen el ritmo, que se echen el proyecto.a la espalda, que asuman lo que es su trabajo y lo que no lo es.

Esta tendencia hace mucho daño al proyecto porque exige que los desarrolladores cubran bajo su interpretación áreas funcionales que no están definidas adecuadamente y se pierde esa interlocución tan necesaria para cumplir sus expectativas.

Lo peor de todo es que después quien no se ha implicado te pide cuentas y la dirección suele escucharles a ellos con más atención, ya que en el día a día su trato es más próximo.

Desde el primer momento hay que implicar al área usuaria y si no se dan por enterados, hay que escalarlo. Ese impulso se tiene que mantenerlo durante todo el proyecto y levantar la mano cuando empiecen a mirar para otro lado.

Si no se te apoya, que quede muy claro y por escrito lo que has pedido y no se te ha concedido porque es justo que a la hora de la verdad todos queden retratados.

Al que más trabaja le cae cada vez más trabajo y al que menos trabaja cada vez le cae menos. Esa regla, es todavía más extrema si además de la aptitud se producen buenos o malos resultados.

La consecuencia del exceso de trabajo impacta necesariamente en la productividad porque cuando se intenta abarcar más de lo que se puede, baja el nivel de calidad de las tareas y por tanto disminuye la cantidad de trabajo efectivo (válido) por unidad de tiempo (aunque se incremente el número de horas de dedicación y se mantenga la cantidad de trabajo que se puede sacar por unidad de tiempo).

Los gestores suelen optar por la solución más cómoda, asignar más tareas a quien sabes que te va a sacar el problema adelante, en lugar de hacer una reorganización del equipo de trabajo en la cual la distribución de la carga pueda ser más óptima. Pero claro, eso es lo más difícil: tienes que echar a gente, tienes que andar diciendo qué te gusta y qué no te gusta, en definitiva, caer menos simpático y tener más problemas.

Pero eso está en el sueldo y en las responsabilidades que tienes como gestor y si no lo admites, tal vez estás en un lugar que no te corresponde.