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Archivos diarios: noviembre 24, 2011

Como toda cadena, el desarrollo de software tenderá a romperse por el eslabón más débil. Desde esa perspectiva todas las actividades que componen un proyecto de desarrollo de software son importantes para conseguir un buen resultado y la ejecución técnica, por tanto también lo es.

Es cierto que hay otros factores que considero más importantes para el éxito del proyecto ya que condicionan todas sus actividades pero eso no debe hacer que se preste menos atención al proceso de programación porque de la calidad de este trabajo dependerá la existencia de menos errores, la mayor adecuación a las especificaciones del usuario, aspectos no funcionales como el rendimiento, la seguridad, etc… y la deuda técnica que condicionará en gran medida el mantenimiento del sistema y la productividad de dicha actividad.

Es posible que programar es algo que esté al alcance de cualquiera pero programar bien es muy complicado, se requiere mucha formación, experiencia y disciplina. Por ese motivo pienso que si a un desarrollador le gusta programar y es bueno en ello, su carrera profesional se tiene que orientar en ese sentido (visión horizontal) en lugar de intentar proyectarlo hacia determinados puestos donde lo mismo su rendimiento puede ser mediocre.

Y sí, programar bien es muy difícil. Sobre esto, Gerald Marvin Weinberg tiene dos reflexiones muy esclarecedoras:

– “La programación es de lejos la actividad intelectual más difícil que el ser humano ha intentado hacer jamás”.
– “Un bit erróneo en 1.000.000.000.0000 puede arruinar todo, matar personas o algo peor. ¿En qué otro ámbito se requiere ese nivel de precisión?”.