archivo

Archivos diarios: noviembre 27, 2011

Las personas, eso es lo relevante, las que conforman tu equipo de trabajo, el usuario, el cliente, el proveedor, todos ellos forman parte del proyecto y es el pilar que sostiene todo lo demás o la grieta a partir de la cual todo se desmorona.

Y esto trasciende también a los propios proyectos, ya que abarca desde el dinamismo y buen funcionamiento de una organización hasta la relación con la competencia porque no hay que olvidar que tras la marca, hay personas.

Volviendo al ámbito de un proyecto y teniendo en cuenta la importancia capital que tienen las personas en el mismo, es necesario por un lado gestionar bien las relaciones entre equipos con intereses dispares para que converjan hacia el interés común de que todos salen ganando con un proyecto que responda a las expectativas de quien lo contrata modulada por el contexto en que se desarrolla el mismo y las bases presupuestarias y temporales que lo pueden condicionar.

Sin embargo esa convergencia no se puede lograr si cada equipo individual no funciona de manera adecuada, es decir, ahí también puede haber intereses diversos, al fin y al cabo somos personas y también es necesario que confluyan hacia el interés común de que el proyecto deba salir hacia adelante.

Con todo esto, no es de extrañar que Tom DeMarco y Timothy Lister piensen que: “Los principales problemas de nuestro trabajo no son tanto tecnológicos como sociológicos”.

Incluso con un análisis perfecto, la incertidumbre que rodea al proceso de desarrollo de software te puede hundir un proyecto realizado siguiendo el ciclo de vida en cascada.

Si esto puede ser así, ¿qué puede ocurrir si además el análisis se encuentra lejos de recoger las necesidades y expectativas del usuario? Pues que los problemas se multiplican.

Las técnicas de prototipado pretenden, independientemente del ciclo de vida utilizado, ayudar a la recogida de requisitos proporcionando un dominio semántico común o campo neutral en donde usuarios y técnicos puedan depurarlos.

En el ciclo de vida en cascada, el prototipado se antoja fundamental, teniendo en cuenta todo lo que viene después y lo que se va a tardar en tener una primera versión disponible del producto, sin embargo, no es el antídoto a los problemas que se pueden producir en el desarrollo, ya que no es esta metodología la que mejor puede responder al cambio inherente a los proyectos software.