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Archivos diarios: noviembre 29, 2011

Creo que queda bastante claro a los lectores habituales de este blog mi creencia absoluta (que no ciega) en los principios ágiles. En este artículo voy a tratar de mostrar como los procesos, aún encontrándose en un peldaño por debajo de las personas, son fundamentales para coordinar, orquestar y armonizar el trabajo de las mismas.

Meter a personas en un proyecto es sencillo si se dispone del presupuesto adecuado y de la posibilidad de personal en la organización para ser asociado al proyecto o en caso contrario de contratar o subcontratar lo que haga falta. Ahora bien, gestionar diferentes líneas de trabajo en un proyecto, cada una de ella con sus técnicos correspondientes, en la que es posible que no compartan localización, donde cada cual solo ve la parcela de su desarrollo, no se soluciona a base de músculo, salvo que el gestor del proyecto se deje el alma en ello y exista una proactividad por parte de los jefes de equipo o analistas en que exista una coordinación y no una carrera por terminar las tareas que tienen encomendadas y quitarse el problema de encima.

En estas situaciones los procesos importan (si se ejecutan de manera adecuada, ya que un proceso es solo un conjunto de párrafos en un papel) ya que establecen el marco de trabajo y las interfaces, permitiendo por un lado que los trabajos estén integrados, que no se pisen tareas, se compartas conocimiento y se establezcan sinergias.

Si hay una cosa que no encajo nada bien es que no se asuman las responsabilidades. Es muy fácil mirar para el lado y echarle la culpa a un subordinado, a una tecnología o al mundo.

Si la culpa es tuya, asúmela, si la culpa es de alguien de ti equipo, asúmela y después lava la ropa sucia en casa.

Es muy bonito estar en primera línea para recoger las medallas. Para mi no es el mejor que colecciona medallas, sino el que da la cara por su gente y por su equipo.

Muy interesante la siguiente cita del libro “El arte de la guerra” de Sun Tzu: “En la guerra el estratega victorioso solo busca batalla después de que la victoria ha sido ganada, mientras que el que está destinado a la derrota primero pelea y después busca la victoria”.

En los proyectos de desarrollo de software sucede lo mismo, antes de pelear por intentar sacar un proyecto adelante lo mejor es sentar las bases para que el mismo pueda ejecutarse con éxito: stakeholders implicados, presupuesto y plazos acordes a las expectativas, análisis de riesgos, selección de la metodología y tecnología adecuada, etc…

Después pueden pasar muchas cosas, ya que los proyectos son así, llenos de incertidumbre, en los que el escenario inicial probablemente cambiará y en donde la capacidad de adaptación al cambio determinará la suerte final del mismo, pero desde luego, si no trabajamos por conseguir unas condiciones de partida adecuadas y lo dejamos todo a nuestra destreza, probablemente se tendrá mucho perdido antes de ni siquiera haber empezado.