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Archivos diarios: diciembre 6, 2011

Los lectores que hayan tenido a bien aguantarme en los casi tres años que llevo en este blog habrán notado diversos cambios en mi forma de enfocar los proyectos, sus problemáticas, etc…, sin embargo hay algo que se mantiene constante en mi forma de trabajar y de entender el trabajo entre personas o equipos de trabajo. La confianza.

Una vez leí en un libro, no recuerdo tal, por eso no lo cito, que quién te la ha dado una vez es posible que se haya equivocado, pero quien te la da dos veces, posiblemente te la dará una tercera. Cuando la leí, no le di mucha importancia, pensaba que era otra más de esas citas grandilocuentes de las que gustan a los autores adornar sus obras. Sin embargo, haciendo una reflexión sobre la misma, haciendo un recorrido histórico y puesta en práctica posteriormente, no está muy lejos de la realidad.

Sun Tzu, consideraba que toda guerra se basa en el engaño. Sin embargo, si se quiere sacar un trabajo colaborativo hacia adelante, no se puede hacer en un ambiente de guerra.

Para que un proyecto vaya por un camino que lo pueda llevar a alcanzar sus objetivos (hablo de camino, de bases, porque lo único que se puede asegurar es que el contexto es el adecuado) es necesario que todas los stakeholders dirijan su atención y consideren un objetivo que alcance las expectativas puestas en él, pero para ello es fundamental que todos ellos tengan confianza en el resto.

Eso en un primer nivel, porque después dentro de cada equipo de trabajo se necesita también una relación de confianza y profesional entre sus integrantes. Un equipo sólido y unido es más fuerte, eso lo sabemos todos, aunque en la realidad lo olvidemos con demasiada frecuencia.

Son muchos años los que llevamos habitando este planeta. Muchas páginas la que tiene nuestra historia. Es cierto que cada día se descubren cosas nuevas, eso nos permite avanzar como civilización (aunque, a veces, no tengamos nada claro en qué dirección), pero también es verdad que otras muchas llevan inventadas muchos años.

Ya he ido comentando que para que un proyecto de desarrollo de software salga adelante, debe ser algo antagónico a una guerra, sin embargo, en términos de organización y estrategia, hay ciertas prácticas que sí que pueden ser comunes.

Al fin y al cabo, los proyectos son llevados a cabo por equipos de personas (un ejército), coordinados o dirigidos por un gestor (un comandante), que necesitan enfocar sus objetivos individuales a un objetivo más general, para lo cual es necesario establecer una cultura que permita a cada uno ver más allá de su ego (la política), unas reglas que automaticen comportamientos, que definan acciones, roles, en diversas situaciones (la doctrina) y tener en cuenta que las actividades se realizan en un contexto que puede variar de manera sensible a lo largo del tiempo (el clima y el terreno).

Así lo cuenta Sun Tzu: “La guerra es un asunto de importancia vital para el Estado; un asunto de vida o muerte, el camino hacia la supervivencia o la destrucción. Por lo tanto, es imperativo estudiarla profundamente.

Hay que valorarla en términos de cinco factores fundamentales, y hacer comparaciones entre diversas condiciones de los bandos antagonistas, de cara a determinar el resultado de la contienda.

El primero de estos factores es la política; el segundo, el clima; el tercero, el terreno; el cuerto, el comandante; y el quinto, la doctrina.

La política significa aquello que hace que el pueblo esté en armonía con su gobernante, de modo que le siga donde sea, sin temer por sus vidas ni a correr cualquier peligro. El clima significa la noche y el día, el frío y el calor, dias despejados o lluviosos, y el cambio de las estaciones. El terreno implica las distancias, y hace referencia a dónde es fácil o difícil desplazarse, y si es campo abierto o lugares estrechos, y esto influencia las posibilidades de supervivencia. El comandante ha de tener como cualidades: sabiduría, sinceridad, benevolencia, coraje y disciplina. Por último, la doctrina ha de ser comprendida como la organización del ejército, las graduaciones y rangos entre los oficiales, la regulación de las rutas de suministros, y la provisión de material militar al ejército.

Estos cinco factores fundamentales han de ser conocidos por cada general. Aquel que los domina, vence; aquel que no, sale derrotado”.