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Archivos diarios: diciembre 28, 2011

Es muy frecuente encontrarnos con que en determinadas organizaciones las personas que pertenecen a una serie de perfiles parecen todas cortadas con la misma tijera.

Y eso no es cosa de los procesos que tengan implantados, que si bien pueden marcar una cultura laboral no definen comportamientos individuales y mucho menos, miméticos. Encontrarnos a personas que hablan parecido, que hacen los mismos gestos o que incluso sonríen igual seguro que no nos resulta extraño.

Pasar tantas horas en el trabajo, puede ser una variable que influye, pero desde mi punto de vista nuestro subconsciente (y nuestro consciente) actúan copiando determinados tipos de actitudes, comportamientos, gestos, etc… de personas que a la que podemos sentir una cierta admiración y/o que se encuentran en niveles superiores de la jerarquía y que vemos que han tenido un cierto éxito.

Pero no todo es cosa nuestra (aunque seamos los principales culpables) y es que a los gestores les gusta tener a mini-yos trabajando con ellos porque nuestro ego nos hace pensar que nuestra forma de actuar es la correcta (cuando no la mejor) y tienden a considerar más a aquellos que se ajustan más a su patrón de comportamiento.

La gestión clonada, que no es más que intentar que el mayor número posible de empleados se comporten, funcionen o piensen de manera similar, rompe con la diversidad de ideas y con el espíritu crítico que puede tener todo lo que resulta diferente.

En el desarrollo de software, donde la mejora continua es la clave para la subsistencia, donde la innovación te puede llevar desde la nada al infinito, tener a personas con diversidad de ideas y de opiniones resulta fundamental para seguir creciendo.

Lo anterior es perfectamente compatible con la existencia de procesos que dinamicen y armonicen el funcionamiento de la organización ya que una cosa son las reglas del juego y otra la existencia de diferentes visiones a la hora de afrontar las contingencias que aparecen en el día a día de los proyectos y la organización, y que las mismas sirvan para, si han tenido éxito en circunstancias concretas, para mejorar o evolucionar los mismos procesos que se apliquen en la organización.