Desarrollo de software. Antipatrón. El traje nuevo del emperador

Los gestores del proyecto, los directores usuarios, etc… tienen en muchas ocasiones ideas equivocadas de cómo va el proyecto, ya sea porque no se han preocupado por el estado real del mismo, porque han analizado mal la situación o porque le han vendido la moto (ver antipatrón “Humo y espejos“).

En cualquiera de los tres casos se tiene un miedo exacerbado a contarles la realidad del proyecto (en el caso de no haberles contado exactamente la realidad puede ser comprensible, pero ten en cuenta que si no lo haces al final será peor) y eso alimenta una falsa expectativa del mismo o lo que es lo mismo se pone al proyecto un listón tan alto que difícilmente podremos superar.

Una mala gestión de expectativas al final se termina volviendo en contra de quien no ha sabido transmitir de manera adecuada la situación del proyecto o de quien no ha corregido a tiempo una impresión equivocada del mismo porque te terminarán exigiendo lo que no vas a poder dar con el agravante de que ya lo daban por hecho y pensaban, por tanto, que lo tenían en la mano (si hay algo peor a no tener algo es creer que lo vas a tener y al final no conseguirlo) y lo que es peor, es posible que ellos mismos a otros departamentos de la organización o a sus superiores trasladasen unas expectativas que no se van a ver cumplidas (en este caso, no lo dudes, el tortazo será inversamente proporcional a tu posición en la jerarquía de la organización).

Recomiendo también leer el artículo: “Desarrollo de software. Barry Boehm. Ciclo de vida en cascada y la incertidumbre del producto final“.

3 comentarios
  1. Mayte dijo:

    Muy acertado: el manejo de las expectativas es una de las causas mayores de riesgos. Contra eso, la fórmula es sencilla: comunicación y verificar que todos entendemos lo mismo.

    Muchas gracias por la serie!
    Mayte

    • jummp dijo:

      Así es, muchos de los problemas con los que me he encontrado en los proyectos ha sido precisamente este, el de no haberse gestionado de manera adecuada las expectativas, de manera que los diferentes implicados en el proyecto esperaban resultados distintos, en muchos casos bastante alejados de lo que era la realidad.

      Como bien comentas, la clave es la comunicación continua y comprobar que efectivamente todos entienden lo mismo. Esto que parece tan sencillo se topa con los miedos de unos frente a otros (¿cómo le voy a decir que el proyecto va peor de lo que piensa?), con pensamientos de que se puede revertir la situación sin necesidad de dar malas noticias (el problema es que pocas veces se consigue dar la vuelta completamente a una circunstancia negativa en el proyecto, etc…) o con el hecho de que solo importa ejecutar trabajo como sea, pase lo que pase y caiga quien caiga.

      Muchas gracias por tu comentario.

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