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Archivos diarios: enero 29, 2012

Cada vez más muchas organizaciones están dirigiendo sus miradas a la adquisición de productos software o a la adaptación de los mismos a sus necesidades, dejando de lado el desarrollo a medida.

Motivos:

– Coste. Será más barato hacerse con la licencia de un producto (o todavía más si es gratuito) o contratar servicios para adaptarlo a tus necesidades (es un desarrollo a medida pero partiendo de un producto, es decir, de una base sólida a partir de la cual realizar las adaptaciones y evoluciones que se necesiten) que desarrollar desde cero una solución que hace lo mismo o prácticamente lo mismo.

Existen muchas empresas que han ganado mucho dinero con el desarrollo a medida, en unos casos aplicando internamente políticas orientadas a productos (esto que hemos hecho allí, lo aplicamos aquí haciendo un par de retoques y lo vendemos como si lo hubiéramos desarrollado desde cero), en otros sobredimensionando costes (que después no se correspondían a la calidad de los resultados) y en otros rehaciendo lo que deberían haber hecho bien antes (mantenimientos perpetuos).

Sin embargo, la crisis del software pasa factura y los clientes de estos servicios están cansados de no obtener unos resultados acordes con el dinero que pagan. Si a esto le sumamos la crisis económica actual donde no se pueden (o no se deben) cometer los dispendios de antaño, el impacto sobre el desarrollo a medida resulta evidente.

– Riesgo. Embarcarse en un proyecto de desarrollo de software presenta riesgos, porque desde que se contratan los servicios hasta que se obtiene la versión definitiva del producto, pueden pasar muchas contingencias que supongan un incremento de los costes, un retraso en la planificación o incluso que finalmente el proyecto termine en un cajón.

Con la que está cayendo, tener certeza de que lo que necesito lo voy a tener prácticamente de inmediato y con un presupuesto controlado, es un argumento de mucho peso a la hora de elegir entre un producto o un desarrollo a medida.

Los desarrollos a medida seguirán existiendo, tanto en la vertiente de adaptación de productos como en la de desarrollos de soluciones desde cero, ya que existirán necesidades no cubiertas por soluciones ya existentes o se quiera tener un control total sobre el proceso de desarrollo del producto.

Un nombre más apropiado me parecería el de “Aceleración con dirección al precipicio”.

Este antipatrón se produce cuando ante la presión del área usuaria o del cliente se toma la decisión de aplicar medidas desesperadas para intentar cumplir plazos prácticamente imposibles:

– Reducir los controles de calidad del software tanto en testing como en la propia calidad del código (deuda técnica), priorizando la ejecución de los trabajos por encima de todo. Esta circunstancia es la que da nombre al antipatrón.

En este caso, en el caso de que se lleguen a cumplir los plazos no será más que un espejismo porque probablemente el producto se encuentre inestable durante un tiempo, sea necesario seguir trabajando en el mismo y lo que se quería tener con tanta urgencia siga sin estar al 100% disponible.

– A lo anterior se le suma en la mayoría de los casos el overtime al que se someterá al equipo de proyecto, que en muchos casos no se tratará de un pico de trabajo puntual, sino que será sostenido durante bastante tiempo. Esto impactará también en la calidad de los resultados y la productividad del equipo, dando lugar a que en ocasiones, algunos de ellos, decidan buscarse otras opciones fuera de la empresa, impactando su marcha en la evolución de los trabajos.

– En otros casos, se recurrirá a meter más personal en el proyecto, produciéndose antipatrones como el de “programador con productividad neta negativa“, “otro programador más“.