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Archivos diarios: febrero 23, 2012

Nada es más productivo que aquella funcionalidad innecesaria que no se implementa, nada es más ágil que la versión más simple de un sistema de información que satisfaga las expectativas del usuario.

En el desarrollo de software menos es más ya que permite centrarnos en lo que realmente genera valor y dejamos de lado distracciones que solo consumen esfuerzo y son un lastre para el futuro.

Ya lo dijo el astrónomo y matemático alemán Johannes Kepler: “La naturaleza adora la sencillez”.

Hace poco, mientras leía la biografía de Steve Jobs y sentía la pasión que tenía por su trabajo, por sus ideas, me puse a pensar en qué momento perdí la mía.

Pero para perder algo hay que haberlo tenido primero y es lo primero que analicé, ¿sentí alguna vez pasión por mi trabajo o siempre he sido como un autómata programado para ejecutar tareas? Sí, tuve pasión, sentía que lo que hacía podía servir para mejorar mi organización y puse mucho empeño en ello, sin que nadie me lo pidiera echaba horas que nadie sabía que echaba, sin importar la hora, sin importar el día y ponía siempre lo mejor de mi, poco o mucho, pero lo mejor de mi.

La pasión se fue apagando pero el principal culpable fui yo, por dejarme vencer por las circunstancias. Me convertí en un autómata que intentaba ser lo más eficiente posible, pero sin alma.

Tal vez, para que no se terminara de apagar la llama de mi pasión decidí comenzar con este blog, tal vez por eso, tres años después sigo con él, para expresar lo que pienso, para expresar lo que siento.

Me he propuesto como meta recuperar esa pasión para poner mi granito de arena en este negocio porque la única manera de transformarlo es que el corazón, el alma y la pasión supere a los autómatas y a los que ni siquiera llegan a eso.