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Archivos diarios: marzo 5, 2012

Es responsabilidad de los proveedores el desarrollo de productos de calidad que satisfagan las necesidades de los usuarios y del cliente, como compromiso ético y como camino hacia la obtención de beneficios en la organización, tal vez no tan explosivos (al menos, al principio) pero sí más constantes, más duraderos.

Ahora bien, el proveedor no lo puede hacer todo él solo, si el cliente no colabora, no se implica, no apuesta tanto como el proveedor, el producto se resiente (y si no es este producto será el siguiente porque el proveedor no querrá volver a trabajar contigo o si lo hace será en otras condiciones).

El producto debe ser sostenido por un brazo del cliente y por un brazo del proveedor, si uno de los dos flaquea el producto se desequilibra y con ellos los resultados, las expectativas y los beneficios.

Sí, beneficios, porque no solo es el proveedor el que se juega dinero, también lo hace el cliente y no solo por lo que ha invertido en el producto sino también por el coste que tiene tener en producción un producto de calidad deficiente.

En la mayoría de los proyectos, clientes y proveedores se encuentran separados, aunque exista una colaboración intensa y frecuente entre componentes de ambos equipos, por ese motivo es fundamental la confianza entre ambas partes, porque la confianza es ágil, reduce la fricción, y conservarla no es solo cosa del proveedor, también lo es del cliente, de igual forma que el proveedor debe ser productivo e incurrir realmente las horas invertidas en el proyecto, el cliente también debe ser consecuente con sus decisiones y asumir sus errores, como también lo debe hacer el proveedor.