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Archivos diarios: marzo 6, 2012

La simplicidad debe entenderse hacia dentro (arquitectura y programación) del producto y también hacia fuera (funcionalidades las necesarias y productividad en el uso de la herramienta por parte del usuario).

Sin embargo, habrá ocasiones en que para conseguir que una determinada funcionalidad en el sistema pueda ser realizada de manera altamente productiva por los usuarios requiera de una mayor complejidad interna del producto.

En estos casos, siempre debe primar la experiencia y productividad del usuario al hecho de que determinadas partes de la aplicación requieran un mayor esfuerzo de desarrollo a la vez que una mayor complejidad.

Para no romper el equilibrio entre la simplicidad interna del producto (que permitirá una evolución más ágil del mismo) y los costes del proyecto, es necesario identificar aquellos puntos clave en los que hay que invertir esfuerzo para mejorar la productividad de la aplicación, sin olvidar que lo que estamos haciendo es ir un paso más allá en ese sentido, ya que una adecuada experiencia de usuario y una alta productividad del mismo, deben ser de base objetivos a conseguir en el desarrollo de un sistema de información.