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Archivos diarios: marzo 7, 2012

Desarrollamos software que va a ser utilizado por personas, sin embargo, parece que se nos olvida que cuando se entrega una aplicación es para que después alguien la utilice.

Y digo esto porque si nosotros mismos fuéramos usuarios de muchas de nuestras aplicaciones estaríamos quejándonos un día sí y otro también, buenos somos, ¿verdad?.

Cuidar las expectativas y la experiencia del usuario son fundamentales para conseguir un éxito real en el proyecto, después incluso prestando especial atención a eso pueden existir otros factores que echen por tierra el mismo (los usuarios han podido definir un sistema que no es válido para el fin que se estaba buscando, cambio de prioridades, en los procesos, etc…), sin embargo sí que las considero variables esenciales para conseguirlo y no solo eso, un usuario satisfecho querrá volver a trabajar contigo, un cliente satisfecho también.

¿Por qué? además de por los resultados, te comparará con los resultados a los que está acostumbrado, lo cual hará todavía más significativa su satisfacción por el proyecto.

Un sistema de información es una inversión importante y salvo que sea un desastre absoluto, incluso estando en precario, se terminará poniendo en marcha (sobre si se debería poner en marcha o directamente tirarlo a la basura, no puedo dar una opinión porque sería algo que tendría que analizar caso a caso), ¿somos conscientes del impacto en la motivación y productividad de los usuarios ante el uso de una herramienta que le aporta más problemas que soluciones?.

Alan Cooper es un experto en experiencia de usuario, además de ser un conocido desarrollador de software (es considerado el padre de Visual Basic) y demuestra tener una gran empatía con el usuario cuando comenta que: “La mayoría del software se utiliza en el contexto de una organización, por lo que a la mayoría de las víctimas de una mala experiencia de usuario se les está pagando por su sufrimiento. Su trabajo les obliga a utilizar el software y ellos no pueden elegir no usarlo, tan solo pueden soportalo tanto como puedan”.

Añadir nuevas funcionalidades no es solo el coste de desarrollarlas (que no es poco), sino que también es el coste de mantenerla en la evolución del producto (efectos colaterales, pruebas de regresión, más deuda técnica, posibles conflictos con nuevos desarrollos, etc…), por eso es siempre conveniente analizar con el usuario la conveniencia o no de implementar una nueva funcionalidad, no se trata de poner obstáculos a su desarrollo, sino de poner racionalidad.

Un sistema de información no es mejor por tener más funcionalidades sino porque las que tengan funcionen correctamente y sean de utilidad.

John Carmack es un programador muy conocido en el mundo de desarrollo de videojuegos por haber creado los motores gráficos que dieron lugar a los primeros juegos de tipo Shooter Primera Persona, como Wolfstein, Doom o Quake.

Sobre la incorporación de nuevas funcionalidaes, tiene la siguiente cita: “El coste de añadir una funcionalidad no solo es tiempo que lleva programarla. El coste también incluye la adición de un obstáculo para una futura expansión.

Creerse infalible es un antipatrón, todavía peor es creerse infalible y no escuchar a nadie y todavía peor que eso es creerse infalible y reprender severamente a todo aquel que se atreve a poner en cuestión el plan que se ha establecido.

Nadie es infalible, el conocimiento y visión de un conjunto de personas siempre es superior al que se tiene de manera individual, por lo que si decides despreciar la opinión del resto hasta tal punto de que no admitas opiniones críticas, no solo impide darle un mayor valor a la decisión que estás tomando, no solo impide que los demás se sientan más identificados con lo que están haciendo, sino que te impide rectificar cuando te has equivocado, y te equivocarás, créeme, mucho más de lo que puedas pensar.

A veces es incómodo tener que escuchar a diferentes personas, que no solo pueden opinar distinto a ti, sino también pueden opinar distinto entre ellos, puede incluso provocar desgaste, pero siempre será menos que el continuo desprecio a otras opiniones y producirá por lo general mejores resultados.