archivo

Archivos diarios: abril 4, 2012

El movimiento ágil tuvo su punto de partida con la publicación del manifiesto ágil en el año 2001, si bien la aplicación de metodologías y estrategias que estaban alineadas con esta concepción del desarrollo de software surgió muchos años antes, siendo el manifiesto ágil la convergencia de todas esas prácticas en una declaración de intenciones que pretendía definir una actitud a la hora de afrontar un proyecto de desarrollo de software.

Las prácticas rígidas, las que consideran que el desarrollo de software no es más que introducir en una coctelera los ingredientes que de partida nos han facilitado para el proceso de desarrollo: presupuesto, plazos, expectativas, etc… y agitarla, han llevado al desarrollo de software a lo que desgraciadamente es hoy día y ha alimentado a la crisis del software.

Es cierto que no es ni mucho menos la causa de todos nuestros problemas pero probablemente si tuviéramos un mayor grado de éxito en nuestros proyectos nos respetarían más y nos respetaríamos más.

Testimonios que se revelan contra las prácticas de las metodologías de desarrollo de software clásicas los tenemos, como decía, desde hace mucho tiempo. Un ejemplo de ello lo tenemos en la siguiente cita, de Beau Sheil, realizada en el año 1983: “Para quienes están acostumbrados a los métodos precisos y estructurados de los sistemas convencionales de desarrollo de software, las técnicas exploratorias pueden parecer desordenadas, poco elegantes y poco satisfactorias. Pero es una cuestión de congruencia: la precisión y la falta de flexibilidad puede ser disfuncionales en situaciones novedosas e inciertas, así como en aquellas provocadas por el descuido y la vacilación incluso en ambientes más conocidos y/o bien definidos. Quienes admiren las estructuras óseas rígidas de los dinosaurios deberían recordar que las medusas seguirán disfrutando de un nicho ecológico muy seguro”.